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El fiscal Rívolo pidió elevar a juicio oral los casos de Fernando Sabag y Brenda Uliarte y Nicolás Carrizo por el intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner. (Foto: A24.com)
A su turno, el abogado Marano –defensor de Carrizo- se adhirió a los argumentos de López Puleio, pero profundizó sobre un aspecto novedoso: la fiscal amplió la acusación por la cuestión de género a los tres imputados, y entre ellos hay una mujer.
El Código Penal establece como agravante del homicidio al que cometiere un hombre en perjuicio de una mujer. Y Brenda Uliarte no es, ni se percibe, como un hombre.
Un Fiscal en llamas
Más aún: Marano deslizó que la fiscal pudo haber omitido una lectura detallada del expediente, puesto que dijo no saber por qué los tres no estuvieron acusados desde el inicio del juicio por la figura del femicidio. El defensor del jefe de “los copitos” le señaló que eso ya lo había explicado en la acusación el fiscal de primera instancia (y colega de Baigún) Carlos Rívolo.
Baigún se sintió ofendida por las exposiciones y quiso responderlas. Pidió cinco minutos para contestar pero la presidenta del tribunal oral, Sabrina Namer, se los negó. Entonces ocurrió algo insólito: cuando los jueces dieron por terminada la audiencia, Baigún abrió su micrófono y comenzó a contestarles a los abogados defensores.
Los jueces Namer, Adrián Grunberg e Ignacio Fornari se retiraron de la Sala AMIA, de los tribunales federales de Comodoro Py 2002 –donde se realiza el juicio- mientras la fiscal seguía con sus refutaciones que, a esa altura, ya no tenían registro legal.
Y de repente…
Los agentes penitenciarios comenzaban a preparar el traslado de los detenidos cuando, sorpresivamente, Uliarte se zafó de la custodia y encaró hacia donde estaba Marano.
“Viejo de mierda (Marano tiene 41 años), vos no vas a hacer que a mí me den perpetua”, le espetó la imputada, mientras le arrojaba golpes con los brazos. Pareció evidente que Uliarte no entendió lo que había argumentad el abogado que, en definitiva, la beneficiaba: se opuso a que le agravaran la acusación en su contra.
Los uniformados controlaron a Uliarte y la agresión no pasó a mayores. La fiscal Baigún le anunció a la defensora oficial López Puleio que hablarían “en privado” sobre lo que entendió como descalificaciones hacia su persona y su tarea. A Marano, en cambio, le advirtió: “ya vamos a hablar”.