Emocionante

Los votantes indecisos, atrapados entre la razón y la emoción

Hernán Reyes
por Hernán Reyes |
Los votantes indecisos, atrapados entre la razón y la emoción

El próximo sábado 22 de junio, cuando se termine de definir formalmente la oferta electoral, las fuerzas políticas que aspiran a liderar el destino del país, pondrán todos sus recursos económicos, creativos y territoriales al servicio de una misma causa: convencer a los votantes que aún no han definido su voto.

En un escenario de polarización aun mayor que el observado en las últimas dos elecciones, la lucha por conquistar la subjetividad de los argentinos que todavía no han decidido a qué espacio apoyarán, parece encaminada a re-editar el formato de sobre-simplificación, marketing y manipulación emocional que caracterizó las últimas contiendas.  

Lejos de un debate serio y enriquecedor de ideas, la campaña en medios tradicionales y en redes sociales amenaza con alimentar la polarización a través de un discurso hiperbólico, chicanero y prejuicioso que apuesta a la división, al miedo y al rechazo por el otro. La falsa dicotomía entre republicanos y populistas, gorilas y chavistas, civilización y barbarie, clausura toda posibilidad de diálogo.

La postulación de Alberto Fernández primero y de Miguel Ángel Pichetto después, responde, entre otras cosas, a la necesidad de las dos fuerzas mayoritarias de ampliar sus bases electorales sumando voces críticas, pero moderadas, para captar votos “independientes”.  Ambas postulaciones expresan la dificultad de Macri y de Crisitina de perforar su techo electoral.

La encuesta nacional de mayo de Reyes-Filadoro registra alrededor de 20% de votantes que todavía no han definido su voto. El 87% de estos votantes evalúa negativamente la situación del país y cree que la economía va a estar peor que ahora en los próximos 12 meses. El 66% atraviesa una situación económica adversa en su hogar. El 74% se siente decepcionado con el gobierno de Mauricio Macri y el 92% desconfía de la capacidad del gobierno para corregir el rumbo de la economía.

La encuesta indica que este segmento de votantes sufre en carne propia la crisis económica y tiene un claro perfil opositor al gobierno de Mauricio Macri. Si las elecciones fueran hoy, la mitad se inclinaría por un candidato opositor, un cuarto votaría al oficialismo y un cuarto no sabría a quién votar.

Sin embargo, a diferencia del resto, los indecisos están más preocupados por la corrupción que por la inflación y el 67% cree que Cristina es culpable de los delitos por los que está siendo procesada en la justicia.

Los datos demuestran que estos votantes se enfrentan al difícil dilema de tener que elegir entre darle una segunda oportunidad a un gobierno que los defraudó y al que consideran “inepto” en el manejo de la economía, o elegir a la fórmula que secunda la ex presidente Cristina F. Kirchner, a quien consideran culpable de haber malversado fondos del Estado y preferirían olvidar.  ¿Primará el miedo a un colapso de la economía o primará el rechazo a Cristina?

Esta situación está siendo desaprovechada por los candidatos que proponen una alternativa capaz de superar el maniqueísmo que imponen las dos principales fuerzas. Las dudas y dilaciones del ex ministro de economía, Roberto Lavagna y la dificultad de lograr el consenso deseado sumando el apoyo de los radicales díscolos y del socialismo, debilitaron su candidatura.

Aún no está claro cómo va a repercutir en el electorado el pase de Massa a las huestes del kirchnerismo. Sus votantes tienen un perfil similar al de los indecisos: personas poco informadas, con escaso interés en la política que deciden su voto en los días previos a la elección.  Aunque son personas muy críticas del gobierno de Macri, tienen un fuerte rechazo por Cristina y una imagen positiva de María Eugenia Vidal. Predecir el comportamiento de los votantes de Massa es tan dificil como pronosticar qué va a pasar con el dólar en los próximos meses.

Massa enfrenta ahora el desafío de retener a la mayor cantidad de votantes y sumarlos a su nueva causa. Un porcentaje significativo de su electorado con un perfil “anti k”, podría migrar hacia Cambiemos o ser seducido por Consenso Federal, la fuerza que encabeza el ex ministro de economía.  

Cristina genera tanto apoyo y devoción en un tercio de la población como rechazo y odio en el extremo opuesto. En medio de este fuego cruzado queda atrapado el resto de los votantes que se debate entre la razón y la emoción, entre un hombre que se presenta a sí mismo como un líder moderno, mesurado y racional, y una mujer que se muestra audaz, apasionada y sensible.

Muchos votantes llegarán al cuarto oscuro sin saber a quién votar. ¿Se guiarán por la razón o por la intuición? Si el gobierno logra contener al dólar y mostrar señales de recuperación económica, el rechazo emocional que genera Cristina podría ser más gravitante que los sinsabores de la crisis económica.

(*) El autor es director de la consultora Reyes-Filadoro