Gracias al poder de las redes sociales, ese niño apareció. Se llama Carlos, tiene más de 50 años y vive en Brasil.
"Hola, disculpá la hora pero no puedo dejar de hacerte una devolución por el viaje impredecible y mágico retratado en esa foto. No pude seguir laburando, quedé ahí, 41 años atrás. Soy futbolero de religión y, como todos ellos ahí, en ese momento ya sabíamos que ese tipo iba a ser El Diego, así, sin apellido", escribió el rosarino.
"Al otro año Malvinas y mi vieja recibiendo el telegrama llamando a mi hermano al cuartel de Junín. Y después el 86 y el tele vengador bien arriba y de perfil en el bar del pueblo. El 90 y la puteada a los tanos en el himno, el desgarro del alma en el 94 y más fresco en los recuerdos el patito en el agua después del gol de Palermo a Perú", continuó emocionado.
"Todas estas historias trilladas y mil veces contadas, yo las vivía siempre desde aquella foto suplicada a D10S en el 81. No sabía el porvenir, solo que había que abrazarlo fuerte. Gracias por devolverme ahí", cerró muy emocionado e interpelado.