Los choques de tránsito por detrás suelen ser muy frecuentes en calles y avenidas. En la mayoría de los casos, la culpa recae sobre el vehículo que circula detrás, porque la ley exige mantener una distancia prudencial que permita frenar sin impactar al que va adelante. Si no se respeta ese espacio, el conductor que embiste deberá asumir los daños y su aseguradora deberá cubrir los costos.












