Este miércoles, el Consejo de Ministros de Perú aprobó la iniciativa de castración química para violadores de menores de edad, proyecto que será presentado a primera hora del jueves ante el Congreso.
Este miércoles, el Consejo de Ministros de Perú aprobó la iniciativa de castración química para violadores de menores de edad, proyecto que será presentado a primera hora del jueves ante el Congreso.
En conferencia de prensa, el ministro de Justicia, Félix Chero, aseguró que el Consejo le dio el visto bueno a la iniciativa que busca implementar la castración química para violadores de menores de edad, anunciada a fines de la semana pasada por el presidente Pedro Castillo.
El funcionario explicó que, si el proyecto fuera aprobado, alcanzará a las personas que tengan condena determinada. “Consideramos esta medida como pena accesoria para aquellos que cometen delitos de violación de la libertad sexual con penas determinadas, como 15 años, 20 años, 25 años, y se aplicará luego de cumplida la pena”, subrayó el ministro, según detalló el diario local La República.
La castración química, que consiste en controlar mediante procesos químicos la producción de testosterona, solo es usada como castigo en Corea del Sur, Estonia, India, Indonesia, Moldavia, Polonia, Rusia y en siete estados de Estados Unidos.
En países latinoamericanos como Bolivia, Chile, Colombia o Panamá ha habido proyectos al respecto, mientras que en otros, como Argentina, el procedimiento se puede usar si es solicitado en forma voluntaria.
En medio de reacciones adversas en Perú contra ese castigo por parte de abogados, médicos, psicólogos, sociólogos y farmacólogos, expertos como el reputado urólogo Alberto Tejada, especialista en Medicina Sexual y magíster en Políticas Públicas, advirtieron que el Gobierno y el Congreso pueden usar el tema con fines políticos.
La castración química consiste en la administración de medicamentos antiandrogénicos que anulan las funciones de las hormonas masculinas y, por tanto, también la conducta sexual del hombre. No se trata, por tanto, de una forma de esterilización, ya que los efectos son reversibles y tampoco se producen alteraciones físicas como en la castración quirúrgica, que consiste en la eliminación de testículos u ovarios.