Por esa razón, un movimiento casi imperceptible de magnitud 2 y otro extremadamente potente de magnitud superior a 8 son, técnicamente, sismos.
Los organismos especializados en monitoreo geológico suelen utilizar esta palabra en sus informes porque evita interpretaciones subjetivas.
En el lenguaje cotidiano, la palabra temblor suele asociarse con movimientos de intensidad leve o moderada. Generalmente son episodios que pueden sentirse claramente por la población, provocar vibraciones en edificios o mover objetos dentro de las viviendas, pero sin generar daños importantes.
En algunos casos pueden producir pequeñas grietas o caídas de elementos menores, aunque normalmente no representan un riesgo significativo para las construcciones.
Por eso muchas personas identifican como temblor aquellos movimientos que causan susto, pero no dejan consecuencias materiales importantes.
La palabra terremoto suele reservarse para los movimientos de mayor intensidad. Se utiliza cuando el fenómeno provoca daños materiales considerables, derrumbes, cortes de servicios, afectación de infraestructura o víctimas.
No existe un valor de magnitud universal que determine exactamente cuándo un sismo pasa a convertirse en terremoto.
Un movimiento de magnitud 6 puede causar enormes daños si ocurre cerca de una ciudad densamente poblada, mientras que otro de magnitud superior puede pasar casi desapercibido si sucede mar adentro o en una región deshabitada.
Por ese motivo, el término terremoto suele estar más relacionado con las consecuencias del evento que con un número específico registrado por los instrumentos.
La magnitud no es el único factor importante
Muchas personas creen que la magnitud determina completamente el impacto de un movimiento sísmico. Sin embargo, existen otros factores que resultan igual o incluso más importantes.
Entre ellos se encuentran:
- La profundidad del movimiento.
- La distancia respecto del epicentro.
- Las características del suelo.
- La calidad de las construcciones.
- La preparación de la población.
La combinación de todos estos elementos explica por qué un mismo sismo puede sentirse con enorme intensidad en una ciudad y apenas percibirse en otra ubicada a pocos kilómetros.
El caso reciente de Venezuela y sus terremotos
Venezuela atraviesa una de las peores tragedias de su historia reciente tras los dos poderosos terremotos que sacudieron al país durante la tarde del miércoles y que dejaron, al menos de manera preliminar, 589 muertos y 2.980 heridos. Las nuevas cifras fueron revelados por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Los movimientos sísmicos, registrados con menos de un minuto de diferencia, tuvieron magnitudes de 7,2 y 7,5, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El epicentro se ubicó a unos 160 kilómetros al oeste de Caracas, aunque los efectos se sintieron con fuerza en la capital y en gran parte del territorio venezolano.