Pero los efectos no se limitaron al cerebro. El estudio también detectó que quienes tenían encías inflamadas y caries registraban un 36% más de probabilidades de sufrir eventos cardiovasculares graves, como infartos o enfermedades cardíacas fatales.
“El daño en las encías podría parecer un problema local, pero la inflamación y las bacterias que circulan por la sangre pueden tener consecuencias en todo el organismo”, explicó Sen, quien agregó: “Nuestros hallazgos sugieren que mantener una buena salud dental podría ser tan importante para el cerebro como controlar la presión arterial o el colesterol”.
Cómo se explica esta conexión
Los científicos creen que la inflamación crónica provocada por la enfermedad periodontal podría desempeñar un papel clave. Las bacterias y toxinas liberadas en el torrente sanguíneo desde las encías inflamadas pueden afectar los vasos sanguíneos, favorecer el endurecimiento de las arterias y aumentar el riesgo de bloqueos cerebrales.
“La boca es una de las principales puertas de entrada del cuerpo. Si allí se desarrolla una infección persistente, el sistema inmunológico permanece activado todo el tiempo, generando una inflamación de bajo grado que puede tener efectos silenciosos, pero prolongados, en el cerebro”, explicó Sen.
La enfermedad periodontal es una infección causada por la acumulación de placa bacteriana que inflama las encías y puede dañar el hueso que sostiene los dientes. Si no se trata, puede extenderse al sistema circulatorio y desencadenar reacciones inflamatorias en otras partes del cuerpo.
Higiene bucal: ¿por qué es fundamental para la salud?
El estudio también subrayó el valor de los controles odontológicos regulares: las personas que acudían al dentista con frecuencia tenían un 81% menos de riesgo de padecer simultáneamente caries y enfermedad periodontal, y un 29% menos de desarrollar solo enfermedad de las encías.
Aunque la investigación no demuestra una relación causal directa, los resultados refuerzan la idea de que la salud bucal y la cerebral están más conectadas de lo que se creía.
“Estos hallazgos se suman a la creciente evidencia de que mantener la boca sana puede contribuir a un cerebro más sano”, señaló Sen. “Cuidar los dientes y las encías no se trata solo de mantener una sonrisa saludable, también puede ser una forma de proteger el corazón y el cerebro”.