Santiago del Estero

Levantó una gigantesca estatua para San La Muerte y falleció misteriosamente

El hombre, de 58 años, había ganado notoriedad en las últimas semanas por una imponente obra dedicada a San La Muerte que generó polémica y cuestionamientos por parte de la Iglesia Católica.

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Daniel Oscar Quinteros había impulsado la construcción de una estatua de San La Muerte de 13 metros de altura en la localidad santiagueña de La Bajada.

Daniel Oscar Quinteros había impulsado la construcción de una estatua de San La Muerte de 13 metros de altura en la localidad santiagueña de La Bajada.

Misterio en Santiago del Estero por el fallecimiento de un hombre de 58 años que había cobrado notoriedad en las últimas semanas tras impulsar la construcción de una gigantesca estatua de San La Muerte en el departamento Banda. La obra desató una fuerte polémica y cuestionamientos por parte de la Iglesia Católica local.

Según trascendió en medios locales, se trata de Daniel Oscar Quinteros, quien se encontraba junto a una mujer cuando sufrió una descompensación. La acompañante declaró ante los investigadores que ambos mantenían relaciones sexuales al momento del hecho. Tras un llamado de emergencia, personal médico acudió al lugar y constató que ya no presentaba signos vitales.

El hecho ocurrió este martes en una vivienda de la ciudad de La Banda. En ese contexto, la Justicia provincial abrió una investigación para determinar las causas del deceso y ordenó la realización de una autopsia.

La causa quedó a cargo de la fiscal Ximena Jerez, quien dispuso distintas pericias para esclarecer lo ocurrido. Si bien las primeras versiones apuntan a una posible afección cardíaca, las autoridades aguardan los resultados de los estudios forenses para establecer oficialmente la causa de la muerte.

La estatua de San La Muerte que desató la polémica

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En las últimas semanas, Quinteros había alcanzado notoriedad pública por ser el propietario del predio donde se levantó una enorme estatua de San La Muerte en la localidad de La Bajada, sobre la Ruta Provincial 1.

La estructura, de aproximadamente 13 metros de altura, llamó la atención de vecinos, visitantes y devotos, además de generar debates por sus dimensiones y por la figura representada. El monumento cuenta con iluminación y forma parte de un predio que su impulsor definía como un espacio de fe y sanación.

Públicamente, Quinteros había explicado que la edificación estaba relacionada con una promesa personal y con su devoción hacia San La Muerte, una figura de religiosidad popular con seguidores en distintas provincias del norte argentino. En el lugar también se encuentran imágenes vinculadas al Gauchito Gil y otros símbolos de culto popular.

El comunicado de la Iglesia contra el monumento a San La Muerte

Vicente Bokalic

La repercusión que generó la obra motivó una respuesta pública del Arzobispado de Santiago del Estero, encabezado por el cardenal Vicente Bokalic, que remarcó que la Iglesia Católica no reconoce el culto a San La Muerte y advirtió sobre los riesgos de mezclar la fe cristiana con prácticas esotéricas o creencias ajenas al Evangelio.

“La Iglesia desea recordar con claridad que la auténtica fe católica no puede mezclarse con prácticas esotéricas, supersticiosas o sincretismos religiosos que terminan confundiendo la verdadera devoción cristiana”, señalaron desde el Arzobispado.

Y agregaron: “La fe en Jesucristo, único Señor y Salvador, vencedor del Mal y de la Muerte, nos llama a vivir una relación confiada con Dios, y no a buscar seguridades en elementos mágicos o creencias contrarias al Evangelio”.

En otro tramo del comunicado, las autoridades eclesiásticas sostuvieron que “ningún cristiano católico puede rendir culto a la muerte ni buscar en ella protección o salvación”, y remarcaron que “la verdadera fe está puesta únicamente en Jesucristo resucitado, vencedor de la muerte”.

Además, indicaron que “resulta incompatible con la fe católica participar en rituales, promesas o prácticas vinculadas a San La Muerte” y pidieron a la comunidad “discernir y no dejarse confundir por expresiones religiosas que mezclan símbolos cristianos con creencias contrarias al Evangelio”.

“Los cristianos no debemos vivir con miedo a maldiciones, amenazas espirituales o poderes ocultos, porque nuestra confianza está puesta en Dios”, concluyó el comunicado.