Salud

No tires la cáscara del pepino: cuáles son sus grandes beneficios para la salud

La cáscara del pepino, muchas veces descartada, concentra fibra, antioxidantes y minerales clave.

La cáscara del pepino

La cáscara del pepino, muchas veces descartada, concentra fibra, antioxidantes y minerales clave. Para consumirla, es importante lavarla bien y así aprovechar todos sus beneficios.

El pepino es un vegetal refrescante y saludable, conocido por su alto contenido de agua y nutrientes esenciales. Sin embargo, la cáscara suele desecharse, a pesar de ser la parte donde se concentran muchas propiedades beneficiosas para la salud.

Diversos estudios científicos destacan que la cáscara del pepino aporta fibra, antioxidantes y minerales fundamentales para el bienestar general. A continuación, se detalla por qué conviene aprovecharla al máximo y cómo hacerlo de manera segura.

La cáscara del pepino contiene fibra insoluble, que mejora la digestión y ayuda a prevenir el estreñimiento. Además, aporta una sensación de saciedad que contribuye al control del peso corporal. Es rica en vitamina C y betacarotenos, potentes antioxidantes que protegen las células del daño causado por los radicales libres.

También contiene minerales esenciales como potasio, que ayuda a regular la presión arterial; magnesio, fundamental para el buen funcionamiento de los músculos y el sistema nervioso; y silicio, que contribuye a la salud de la piel, el cabello y las uñas. Por otro lado, los flavonoides y taninos presentes en la cáscara tienen un efecto antiinflamatorio y fortalecen la respuesta inmunológica.

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  • Fibra dietética para la salud digestiva: la piel aporta fibra insoluble que ayuda a regular el tránsito intestinal, previniendo el estreñimiento y favoreciendo un sistema digestivo saludable. Un estudio publicado en Nutrients (2019) destaca que la fibra mejora la microbiota intestinal y la función digestiva.

  • Control del peso corporal: la fibra genera sensación de saciedad, ayudando a reducir el apetito y controlar el consumo excesivo de alimentos, siendo útil en planes para bajar de peso.

  • Poder antioxidante: contiene vitamina C y compuestos fenólicos como betacarotenos, que combaten el daño oxidativo causado por radicales libres, ayudando a reducir el riesgo de enfermedades crónicas y promoviendo un envejecimiento saludable, según Antioxidants (2020).

  • Minerales esenciales: la cáscara aporta potasio, magnesio y silicio. El potasio contribuye a mantener la presión arterial en niveles adecuados; el magnesio es fundamental para la función muscular y nerviosa; y el silicio favorece la salud de la piel, cabello y uñas, según investigaciones de The Journal of Trace Elements in Medicine and Biology (2018).

  • Efecto antiinflamatorio: los flavonoides y taninos presentes en la piel tienen propiedades antiinflamatorias que pueden reducir procesos inflamatorios y fortalecer la respuesta inmune, según Phytotherapy Research (2017).

  • Mejora del metabolismo glucémico: algunos compuestos podrían ayudar a regular los niveles de glucosa en sangre y favorecer el metabolismo energético, aunque se requieren más estudios para confirmarlo.

¿Cómo consumir la cáscara del pepino de forma segura?

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Para aprovechar al máximo estos beneficios, resulta fundamental lavar muy bien el pepino antes de consumir la cáscara. La forma más efectiva y recomendada por expertos en seguridad alimentaria (como el Ministerio de Salud, ANMAT e INAL) consiste en frotarlo bajo un chorro de agua potable corriente mientras se cepilla con un cepillo vegetal limpio.

Este procedimiento elimina la mayor cantidad posible de suciedad, cera, residuos de pesticidas y contaminantes superficiales. No se deben utilizar jabones, detergentes ni lavandina (lejía o cloro), ya que no resultan necesarios para verduras de cáscara dura, pueden dejar residuos o alterar el sabor, y no son más efectivos que el agua combinada con el cepillo según las guías oficiales.

Optar por pepinos orgánicos representa una excelente alternativa para reducir drásticamente la exposición a agroquímicos.Como paso extra opcional (cuando se busca minimizar aún más los residuos de pesticidas), se pueden remojar durante 10-15 minutos en una solución de agua con bicarbonato de sodio (aproximadamente 1 cucharadita por litro de agua), para luego enjuagar muy bien frotando con el cepillo.

Estudios indican que este método degrada más algunos pesticidas comunes que el lavado con agua sola, aunque el procedimiento principal con agua corriente y cepillo ya resulta suficiente en la mayoría de los casos.

Lavarlo justo antes de consumirlo evita que quede húmedo y proliferen bacterias. La cáscara bien lavada se puede incorporar directamente en ensaladas frescas, cortada en tiras, rodajas o medias lunas.

También resulta ideal para batidos verdes o jugos naturales: simplemente se licúa junto con otros ingredientes (como espinaca, manzana, limón o menta) para aprovechar toda su fibra, antioxidantes y nutrientes sin desperdiciar nada.