Espectáculo

¿Padece la China Suárez el Síndrome de Fortunata?

Después del escándalo entre Wanda Nara, la China Suárez y Mauro Icardi, muchos usuarios en redes expresaron que la china padece un síndrome que la hace querer estar con hombres casados, conocé de qué se trata
¿Padece la China Suárez el Síndrome de Fortunata?

Un chat entre Mauro Icardi y la China Suárez destapó un culebrón que tiene atento a todo el país. Según Wanda Nara, la China Suárez sería la responsable de separar a su familia. Esta no sería la primera vez que la China se mete con un hombre casado, ¿tendrá esto una explicación científica?

En las redes sociales muchas personas comenzaron a atribuir que la modelo padecería el Síndrome de Fortunata por su constante interés en hombres casados o comprometidos. Este comportamiento tiene una explicación desde la psicología: tendría el Síndrome de Fortunata, conocido popularmente como la “atracción por el hombre prohibido”.

Se trata de una patología o un cuadro psicopatológico que se centra en la dependencia emocional que ciertas mujeres tienen hacia hombres casados con una fuerte dependencia hacia la persona en cuestión.

En la mayoría de los casos, tiene síntomas como los rasgos de ansiedad, la baja autoestima, trastorno de la personalidad y sentimientos ambivalentes.

Es importante recalcar que no se lo considera como un trastorno psiquiátrico.

“Desde el punto de vista de la mujer, el amor explica la atracción y no se da cuenta del papel que pueda tener el hecho de estar soltera para explicar la mutua atracción; la mujer parece pensar sencillamente que ‘ha sido una desgraciada y una lamentable coincidencia el hecho de que el hombre del que se ha enamorado esté ya casado’”, afirma el autor Engelflügel Tuch .

El escritor español Benito Pérez Galdós, en una de sus novelas más populares, “Fortunata y Jacinta”, hace referencia sobre los devenires afectivos y las manías de su protagonista que ha inspirado a lo que hoy se conoce como “el síndrome de Fortunata”.

“Tu marido es mío y te lo tengo que quitar… Pinturera… santurrona… ya te diré yo si eres ángel o lo que eres… Tu marido es mío; me lo has robado… como se puede robar un pañuelo. Dios es testigo, y si no, pregúntale… Ahora mismo lo sueltas o verás, verás quién soy…”, describe la novela.

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