El pozo, en plena formación, despertó sospechas inmediatas sobre un posible plan de escape. En el mismo procedimiento, los agentes secuestraron un arma blanca de fabricación casera de unos 40 centímetros de longitud.
Tras el operativo, la Secretaría de Asuntos Penales del Ministerio de Justicia y Seguridad ordenó el cierre preventivo del pabellón afectado mientras continúan las actuaciones internas y los análisis periciales.
Nuevo esquema de seguridad
El procedimiento se desarrolló entre la medianoche y la madrugada con participación de personal penitenciario y apoyo del Grupo de Operaciones Especiales Penitenciarias (GOEP), como parte de tareas planificadas de supervisión y control.
La secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri, aseguró que este tipo de operativos forman parte de un esquema de seguridad más amplio dentro de las cárceles provinciales.
“Las requisas a familiares, la revisión mediante escáner y las inspecciones aleatorias y sorpresivas en los pabellones forman parte de los distintos anillos de control”, explicó la funcionaria.
Además, adelantó que en los próximos meses se incorporarán nuevas unidades penitenciarias, entre ellas el complejo conocido como “El Infierno”, con el objetivo de reforzar los controles.
“Se terminó la etapa en la que los presos hacían lo que querían mientras la sociedad padecía las consecuencias”, afirmó.
Desde el Ministerio de Justicia y Seguridad remarcaron que el episodio volvió a dejar en evidencia la importancia de los controles sistemáticos para prevenir situaciones de riesgo dentro de las cárceles.