La historia relataba la vida de un niño humilde que vendía diarios para ayudar a su familia y reflejaba las duras condiciones laborales de muchos jóvenes de la época. El éxito de la pieza hizo que el nombre trascendiera el teatro y se incorporara al lenguaje popular para identificar a quienes repartían y comercializaban periódicos en todo el país.
La fecha del 7 de noviembre fue elegida en conmemoración al fallecimiento de Sánchez, ocurrido en 1910, en Milán, Italia. En 1947 se estableció oficialmente el Día del Canillita y la jornada no laborable para los vendedores de diarios y revistas.
En 1997, algunas empresas editoras retomaron la publicación de ejemplares impresos durante esa fecha, lo que modificó la modalidad que se había mantenido durante décadas.
En 2007, los vendedores de diarios y revistas volvieron a tener el 7 de noviembre como una jornada sin actividad comercial, una situación que dos años más tarde quedó contemplada en la Ley 26.540.
Ese mismo año, el Decreto 1693/2009 modificó el régimen de distribución y venta de diarios y revistas y reguló distintos aspectos de la actividad.
Durante esa jornada, los diarios impresos no llegan a los kioscos, aunque los portales digitales de los principales medios continúan actualizándose con normalidad. La fecha reconoce la labor de quienes históricamente cumplieron un rol en la difusión de la información y en el contacto diario entre la prensa y los lectores.