También se puede congelar, aunque puede perder algo de suavidad al descongelarse. En ese caso, es preferible recalentarla a fuego bajo con algo más de leche o manteca.
Un clásico que mejora con la práctica
La bechamel es una de las salsas madre de la cocina clásica, base de muchas otras como la salsa Mornay (con queso). Si bien es una receta sencilla, dominarla abre la puerta a un montón de preparaciones más elaboradas.
Tomarse el tiempo de hacerla casera, con ingredientes reales y sin atajos, marca una gran diferencia en sabor y textura. Y una vez que le tomás la mano, se vuelve una aliada imprescindible en tu cocina diaria.