La aeronave que sufrió el siniestro fue un Boeing 737-204C que debía transportar, en un vuelo regular, a 103 personas (98 pasajeros y 5 miembros de la tripulación) desde el Aeroparque Jorge Newbery hasta la ciudad de Córdoba.
Debido a unos fallos en los motores y la no utilización de los flaps de las alas que nunca permitieron tomar vuelo, la aeronave siguió la carrera por tierra.
De esta manera, el avión atravesó la Avenida Costanera Norte chocando con un auto, máquinas viales, un terraplén y una planta reguladora de gas. El impacto con esta última provocó que, por el escape del combustible y del gas, se genere un incendio que derivó en la muerte de quienes habían sobrevivido al accidente inicial. En total, murieron 65 personas y 34 resultaron heridas.
Luego del del trágico incidente, el comandante Gustavo Weigel y el copiloto Luis Etcheverry fallecieron en el acto. Además, varios directivos de LAPA y funcionarios de la Fuerza Aérea responsables de los controles fueron acusados penalmente y llevados a juicio en el 2005, seis años después del hecho.
Pese a los procesos legales, casi todos los acusados fueron absueltos. Solo dos de ellos fueron condenados a tres años de prisión en el año 2010: el gerente de Operaciones, Valerio Francisco Diehl, y el jefe de Línea de Boeing 737-200, Gabriel María Borsani. Sin embargo, sus sentencias fueron anuladas por la demora de los jueces, la cual había excedido los plazos legales.
Otras de las consecuencias de este hecho fue la quiebra de LAPA ya que, después de lo sucedido, la reputación de la empresa cayó considerablemente, al igual que sus ingresos. Por ese motivo, el 20 de abril de 2003, se declaró la quiebra y el cese de las actividades.
Este caso, incluso en la actualidad, es usado internacionalmente como ejemplo de impunidad judicial, ya que ninguno de los responsables recibió una condena. Además, sigue siendo tema de debate y continúa generando dolor y tristeza a todos aquellos que, de alguna forma u otra, fueron testigos.