Pero el momento más fuerte llegó después, cuando el presidente, con tono sereno pero seguro, lanzó la frase que alimentó la ilusión de los hinchas en pleno inicio de temporada.
El mensaje de Riquelme no pasó inadvertido. Con un nuevo proyecto futbolístico en marcha, refuerzos recién llegados y un calendario exigente por delante, la frase fue interpretada como una muestra de confianza absoluta en el rumbo elegido por la dirigencia y el cuerpo técnico.
La Copa Libertadores aparece como el gran objetivo, pero la declaración también refleja una mentalidad ambiciosa, alineada con la historia del club y con la exigencia permanente que implica Boca. No fue un anuncio formal ni una promesa institucional, sino una expresión directa, genuina, dicha en un contexto emocional y sin cálculo previo.
Por qué el vínculo de Riquelme con Alexis Dassie es tan especial
El cruce entre Riquelme y Dassie no fue un hecho aislado. El joven periodista, que convive con una discapacidad llamada leucomalacia periventricular, es una presencia habitual en conferencias de prensa y eventos del club. En más de una ocasión protagonizó intercambios emotivos con Román, siempre marcados por el respeto y la cercanía.
Incluso, en una conferencia anterior, durante el anuncio del partido despedida, Alexis había conmovido al ídolo con una pregunta vinculada a Lionel Messi y al significado del número 10, generando otro momento inolvidable.
Gestos simples, palabras directas y una confianza intacta. En medio de un nuevo ciclo deportivo, Juan Román Riquelme volvió a dejar una señal clara del clima que busca construir en Boca y del optimismo con el que observa el futuro inmediato. Para los hinchas, la frase ya quedó marcada: ilusión renovada y un mensaje que invita a soñar en grande.