En ese sentido, tras destacar que casi el 75% de los argentinos experimenta malestar psicológico señalaron que "menos de la mitad realiza alguna actividad que se consideran saludables o protectoras", y hubo un alza "de la consulta psicológica, del uso de medicación sin prescripción médica y la conversación con confidentes amigos".
- Consulta psicológica: 4,79% (periodo 1), 7,83% (periodo 2), 12,25% (periodo 3).
- Uso de medicación sin prescripción médica: 10,53% (periodo 1), 13,54% (periodo 2), 14,75% (periodo 2).
- Conversación con confidentes amigos: 37,06% (periodo 1), 42,07% (periodo 2), 43,63% (periodo 3).
- Uso del deporte: 13,34% (periodo 1), 14,94% (periodo 2), 14,75% (periodo 3).
Incluso, los especialistas del OSPA resaltaron un crecimiento en la medicación vinculada con la ansiedad, “nervios”, ánimo, relajación y dormir entre el primer periodo y el segundo, aunque disminuyó en el tercero.
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Porcentaje de participantes con diferentes tipos de alteraciones del sueño a los 7-11 días (período 1), 50-55 días (período 2) y 115-124 días de cuarentena obligatoria (período 3).
Porcentaje de participantes con diferentes tipos de alteraciones del sueño a los 7-11 días (período 1), 50-55 días (período 2) y 115-124 días de cuarentena obligatoria (período 3).
En lo que se refiere a los trastornos del sueño, el porcentaje de argentinos que relató problemas para dormir tuvo una fluctuación: en la primera semana 73,7% admitió esta situación, que luego aumentó al 76,06% a los 55 días y se ubicó en el 73,99% en el tercer período. Situación que también se aplica al empeoramiento de la vida sexual situación que manifestó el 80% de los consultados.
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Consumo de tabaco, alcohol y drogas a los 7-11 días (período 1), 50-55 días (período 2) y 115-124 días de cuarentena obligatoria (período 3).
Consumo de tabaco, alcohol y drogas a los 7-11 días (período 1), 50-55 días (período 2) y 115-124 días de cuarentena obligatoria (período 3).
En lo que se refiere al consumo de tabaco, alcohol y sustancias ilegales, en el primer caso hubo una disminución del 29,76% al 25,97%, en el segundo un incremento sostenido (de 37,51% a 54,20%), mientras que en tercero el alza fue de del 10,45% al 12,13%.
Uno de los puntos más relevantes del estudio es la modificación que tuvieron los argentinos en el pensamiento sobre la muerte y el suicidio con respecto a antes de la pandemia, siendo que "para el 31,1% la crisis modificó sus pensamientos de muerte y/o suicidio".
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Conductas frente al malestar psicológico a los 7-11 días (período 1), 50-55 días (período 2) y 115-124 días de cuarentena obligatoria (período 3).
Conductas frente al malestar psicológico a los 7-11 días (período 1), 50-55 días (período 2) y 115-124 días de cuarentena obligatoria (período 3).
"El porcentaje de participantes con ideas de muerte y suicidas a partir de la crisis de la COVID19 se comporta de modo similar al índice de riesgo de trastorno mental en el tercer período", destacaron y explicaron que "el suicidio en la gran mayoría de los casos se asocia a trastornos mentales, como la depresión, el alcoholismo y la comorbilidad entre trastornos psicóticos y trastornos relacionados con sustancias".
Para finalizar, y como una proyección hacia la post pandemia, el 43,75% del total de los encuestados aseguró que necesitará tratamiento psicológico aunque antes no lo realizara.
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Porcentaje de participantes que consideran que necesitan realizar tratamiento psicológico a los 50-55 días (período 2) y los 115-124 días de cuarentena obligatoria (período 3)
Porcentaje de participantes que consideran que necesitan realizar tratamiento psicológico a los 50-55 días (período 2) y los 115-124 días de cuarentena obligatoria (período 3)
Post pandemia
Según señalaron los especialistas, los aspectos psicológicos juegan un "papel vital" ante "la pérdida de seres queridos y en el incremento de la xenofobia y estigmatización de sectores sociales" derivados de la cuarentena y la pandemia.
Incluso, recomendaron que en el corto plazo se deberá realizar un "seguimiento de las tasas de ansiedad, depresión, suicidio y otros trastornos" para analizar "intervenciones o abordajes" hacia la sociedad, mientras que en largo plazo señalaron la importancia de "ofrecer servicios de salud mental integral para sectores vulnerables" y evaluar métodos "para impulsar el bienestar y reducir las principales secuelas".
Por lo que concluyeron que, "en nuestro contexto y de acuerdo a nuestros hallazgos, existe el riesgo de que se incrementen trastornos mentales que conllevan a comportamientos patológicos como la autolesión, el suicidio y la violencia doméstica. Para prevenir estas graves consecuencias, la inclusión de intervenciones psicosociales y políticas de salud activas son críticas".