advertencia serie menem
La advertencia en cada capítulo de la serie.¿Protege contra las críticas de familiares y protagonistas de la época? (Foto: Captura de TV)
Fueron los tiempos conocidos - así quedaron en la memoria popular como los de "pizza y champagne", ese estilo que combinó un estilo popular y el lujo o el codearse con el "jet set (local e internacional) que marcó un estilo de hacer política que cambiaría para siempre el ADN argentino. La ficción reconstruye algunos hitos puntuales de sus años en el poder - desde la construcción en realidad - que no es del agrado de quienes son sus familiares más directos.
Pero hechos como los atentados terroristas o la muerte de su hijo Carlos Jr. son de los más polémicos para quienes ya vieron la miniserie. Pese a que se lo muestra como un mujeriego - desde sus días en La Roja - ese aspecto no ha sido el más criticado. En realidad, se objeta a esta ambiciosa realización que la figura del dos veces presidente de la República queda desdibujado por el "personaje" frívolo o sin mantener sus convicciones.
Lejos de evitar los mitos, la serie abraza las leyendas: muestra al exmandatario consultando brujas, lo alude con la leyenda de traer mala suerte (algo artero de lo que nadie puede defenderse) y exhibe sin filtro a prostitutas circulando por la Casa Rosada y la Quinta de Olivos.
También incorpora con crudeza las tragedias que marcaron el gobierno: el atentado a la AMIA y la muerte de Carlos Menem Jr. son narrados con escenas de fuerte dramatismo. Muchas de ellas son las más cuestionadas por sus allegados o familiares.
Un Menem autorizado... con advertencia
El propio Carlos Menem firmó el contrato que autorizó el uso de su imagen, según reveló su hija Zulemita. Aunque ya nos referimos de la advertencia que aparece en el inicio de cada capítulo. Para evitar contratiempos.
Winograd incluso va más lejos. Con un mensaje directo: “Lo invitamos a desprenderse de todo dedo acusador y a no buscar exactitudes históricas. Recuerde que esto es ficción”. Entonces, así como los familiares, quienes ven la miniserie, preguntarse si ciertos detalles que sobrevivieron al paso del tiempo son tan fieles como parecen, es parte del debate de hoy.
El coqueteo que hizo historia
Antes del estreno, Amalia “Yuyito” González salió a desmentir la veracidad de una escena que la tenía como protagonista. Y, efectivamente, en el primer episodio se recrea aquel célebre acto en La Rioja del 12 de septiembre de 1987: una vedette (bajo el nombre Sandra Silvestre) baja del escenario y se sienta sin pudores sobre las rodillas de Menem (Leonardo Sbaraglia).
—¿Usted también tiene ratones? —pregunta la vedette.
—Mis ratones son buenos... ¿A quién le hicieron mal? —replica el gobernador, con tono canchero.
La foto, claro, termina en tapa de un diario local y desata la furia de Zulema Yoma. En la vida real, el episodio ayudó a cimentar la imagen de seductor de Menem, que ya había lanzado su cruzada presidencial. La pregunta que hasta hoy flota en el aire: ¿hubo romance entre Yuyito y el riojano? En la serie, el propio Menem, le confiesa a su mujer que fue él quien llamó a la prensa: era necesario hacerse conocido en todo el país. En la actualidad, la actriz y conductora desmintió que los hechos fueran como se muestran.
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"La Ferrari es mía", la frase de Carlos Menem cuando le regalaron una "testarrossa" con la que fue a Pinamar desde Buenos Aires en poco más de dos horas. (foto: Archivo)
La Ferrari, símbolo del poder y la ostentación
En el cuarto y quinto capítulo aparece otro emblema menemista: la Ferrari 348 TB roja, regalo del empresario italiano Massimo dal Lago, que en 1990 costaba unos 120.000 dólares. Menem se encariñó tanto con el auto que lo llevó a Pinamar a 190 km/h, pese a que la ruta aún no era autovía. Su frase tras el polémico viaje - “¡Pero yo soy el presidente!" - se volvió un latiguillo nacional. Y cuando le preguntaron si iba a dejarla como corresponde con cualquier regalo a los presidentes, respondió: "La Ferrari es mía"
María Julia, reina sin gobierno
Otro de los momentos más destacados en la miniserie está representado por el fenómeno de María Julia Alsogaray. Hija del ingeniero Álvaro, famoso economista y antiperonista. Sin embargo, Alsogaray fue de los primeros en entusiasmarse con el mensaje llegado desde La Rioja: un peronismo de ideas liberales. Su partido, la Ucedé crecía en la Capital Federal y su hija, fue una de las caras de los liberales fascinados por Carlos Menem. Incluso fue su funcionario y salió solo cubierta por una piel en la revista Noticias. Fue el éxtasis para un sector del menemismo, pero el principio del fin de la Ucedé. La propia María Julia Alsogaray fue de los pocos funcionarios menemistas presos por corrupción.
Winograd la muestra (interpretada por Mónica Antonópulos) posando para la tapa de la revista Noticias con un tapado de piel, hombros al aire y nada más, imagen que la convertiría en ícono sensual -y cuestionado -del menemismo. Ella misma lo admitió tiempo después: “Nunca me vi tan bien, pero cometí un error político”.
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María Julia Alsogaray y la recreación de Mónica Antonópulos en "Menem". El liberalismo antiperonista, sucumbió ante el magnetismo del caudillo riojano. (Foto: aA24.com)
El llanto de Cavallo
Domingo Cavallo, motor de la convertibilidad, ocupa el centro del cuarto episodio. Y revive otro instante histórico: cuando rompió en llanto ante Norma Plá. Fue el 5 de junio de 1991, en el Congreso. Mientras la jubilada le hablaba de la miseria que padecían los mayores, el “súper ministro” se quebró. “No llore, señor ministro”, le dijo Norma Plá. Un momento que quedó estampado para siempre en la memoria popular, por el mismo hombre que, ya con Fernando de la Rúa, estableció un corralito para los ahorros de los argentinos, motor de la crisis de 2001.
El espejo de los 90
“Menem” no solo reconstruye los hechos: los reinterpreta, les da un sentido estético y los vuelve mito. Ofrece un espejo para revisitar aquellos años en que la política argentina abrazó el show y la opulencia. Quedan heridas pendientes aún para la justicia. Como los atentados terroristas y la muerte de Carlos Jr. Hasta la actualidad, su exesposa, Zulema Yoma, sostiene la tesis de un atentado, cosa que Carlos Menem aceptó en la parte final de su vida.
Pero otros personajes, como su hermano Eduardo - senador nacional y brazo derecho en su gobierno - es de los más duros críticos de la miniserie. "Es un agravio a la memoria de las presidencias de Carlos Menem", sostiene. También su nieta Antonella - en disputa con otros familiares - rechaza la figura que allí se muestra sobre "el hombre" no el "político".
Fueron 10 años tal vez, únicos, de la historia moderna argentina. Llenos de polémicas que nos alcanzan hasta hoy. La serie, en eso, hace total justicia.