Emocionante

Secretos de la Confitería El Molino, el palacio que recibió a Gardel, Perón y Madonna y que vuelve a abrir sus puertas

Secretos de la Confitería El Molino, el palacio que recibió a Gardel, Perón y Madonna y que vuelve a abrir sus puertas

Por sus lujosos salones pasaron artistas como Carlos Gardel, Niní Marshall, Libertad Lamarque y a escritores como Roberto Arlt o Leopoldo Lugones, pero desde hace más de 20 años era un edificio arruinado en una de las zonas más transitadas de la ciudad.

Las puertas de la histórica Confitería del Molino, uno de los edificios más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires, se abrirán nuevamente este fin de semana para participar del Día Nacional de los Monumentos. Y es también un primer paso para la reinauguración

El punto de partida de esta historia puede situarse en 1850, cuando los pasteleros italianos Constantino Rossi y Cayetano Brenna decidieron abrir la Confitería del Centro, en un inmueble ubicado en Rivadavia y Rodríguez Peña. Este local pasó a llamarse “Antigua Confitería del Molino” en 1866 y que en 1905, fue trasladada a su ubicación definitiva y actual, en las avenidas Rivadavia y Callao, frente al Congreso de la Nación.

Reinaugurada en 1916, en coincidencia con la conmemoración del centenario de la independencia argentina, se convirtió en un ícono de la arquitectura, tal es así que fue decretada Patrimonio Histórico del Art Nouveau y la vanguardia de la Belle Époque por la UNESCO en el año 2000.

Embed
El Molino Horiz
El Molino Horiz

Entre las innumerables anécdotas que contienen los 7.600 metros cuadrados de edificación, el mismísimo Carlos Gardel encargó a Brenna un postre para homenajear a su amigo, el reconocido jockey uruguayo Irineo Leguisamo, lo que dio como resultado el legendario “postre Leguisamo”.

Algo similar ocurrió en 1917, año de la Revolución Rusa, en el que el mismo Brenna creó el popular postre Imperial, que más tarde llegó a Europa, conocido como “postre argentino”, que venía con una advertencia: “Córtelo con un cuchillo caliente para que no se desmorone”.

Además del reconocimiento por la arquitectura, la Confitería del Molino se destacó por la calidad de sus productos y su pastelería única que generaba que sus clientes hicieran largas filas para adquirir sus postres y su tradicional pan dulce.

Embed
El molino horizzzz
El molino horizzzz

“Las chicas de Flores tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino”, escribió el poeta Oliverio Girondo, asiduo cliente del local, o Roberto Arlt, quien mencionó en sus aguafuertes porteñas el icónico edificio.

Durante el golpe de Estado de 1930, que derrocó a Hipólito Yrigoyen, el inmueble con más de 1200 metros cuadrados de vitrales, fue incendiado y tuvo que cerrar sus puertas durante algo más de un año.

En las mesas Del Molino, aquellas que el mismo Brenna atendía vestido con una levita, era frecuente ver al legislador socialista Alfredo Palacios tomarse una copita de cognac, o a José Ingenieros discutir acaloradamente con el poeta Amado Nervo.

Por su ubicación estratégica frente al Congreso de la Nación, pasaron por allí legisladores y dirigentes políticos como Lisandro de la Torre, Eva y Juan Domingo Perón.

Embed
El Molino horizzzzzzzzz
El Molino horizzzzzzzzz

A principios del siglo XX las familias porteñas más tradicionales celebraban sus reuniones y fiestas en el salón de 245 metros cuadrados que la confitería dispone en su primer piso.

Además, las instalaciones de la Confitería del Molino fueron testigo de visitas habituales de personalidades destacadas como Libertad Lamarque, Nini Marshall, Marcelo T. de Alvear, Agustín P. Justo, la infanta Isabel de Borbón y el Príncipe de Gales.

En 1996, la cantante Madonna, ícono del pop internacional, grabó allí el video clip de la canción “Love don´t live here anymore” en uno de los salones de la majestuosa confitería, declarada Monumento Histórico Nacional un año más tarde.

El 23 de febrero de 1997, el histórico comercio tuvo que cerrar sus puertas como consecuencia de la fuerte crisis económica que enfrentó el país.

En 2014, a través de la ley 27009, se logró la expropiación del inmueble y en julio del año pasado comenzaron las tareas de restauración que desempolvarán otras anécdotas de personajes entrañables de la historia argentina e incontables recuerdos, artículos y variados elementos de la época.

Se habló de
s