De haberse cumplido esa norma, la ciudad tendría tres líneas nuevas: la F, la G y la I. Si la Ciudad de Buenos Aires hubiese mantenido el ritmo de construcción que tuvo de 0,58 km por año en los últimos 100, hoy tendría más de 245 kilómetros de extensión.
En este gráfico se puede ver la comparación entre el trazado actual y el que debería haberse construido.