La causa de esa conclusión se debe a que el partido contra los africanos devolvió al equipo a una dimensión terrenal. Como le pasó a Brasil con Marruecos, a España hasta que enfrentó a Uruguay -ni hablar de su partido contra Cabo Verde- y a Portugal (entre Cristiano Ronaldo y el VAR). Solo Inglaterra, Colombia, Estados Unidos y Francia -sobre todo hasta su partido con Paraguay- demostraron mantener un nivel realmente alto.
Los 26 de la Scaloneta. El técnico necesita poder rearmar al equipo con lo que tiene entre los suplentes. (Foto: Reuters)
El tiempo del "ajuste necesario"
Scaloni, en más de 100 partidos como técnico de la Selección, siempre cambia alguna pieza, pero la base es la misma. El "núcleo duro" viene desde la primera Copa América. Luego se sumaron Julián Álvarez y Enzo Fernández.
Ahí está el problema que desnudó Cabo Verde. Los dos laterales derechos que llevó (Molina y Montiel), el mediocampo (De Paul, Enzo y Mac Allister) y los "9" están en deuda hasta aquí. Y, por supuesto, Scaloni tampoco logró reemplazar a Di María. Ni Almada ni Nico González dieron con la tecla.
Es decir, la base, los mejores intérpretes de estos seis años del ciclo más exitoso de la Selección, hoy desafina. ¿Cómo recuperarlos o, llegado el caso, cómo reemplazarlos?
El problema del centro delantero. Ni Julián ni Lautaro rindieron hasta ahora. Entre los dos, solo un gol y de penal ante el rival más flojo del grupo. (Foto: Reuters)
"El centroforward murió al amanecer"
El título de la película argentina de 1961 es exagerado, claro. Pero sirve para describir el problema que tiene la Selección. Lautaro Martínez, el titular en este Mundial, no encuentra el arco: apenas convirtió uno, frente a la muy débil Jordania y de penal. El tercer "9", el Flaco López, jugó muy poco tanto en el ciclo de Scaloni como en este Mundial y tampoco rindió cuando le tocó reemplazarlo.
Julián Álvarez es un caso aparte. Es mucho más que un centrodelantero y, justamente, eso termina jugándole en contra. Toda una ironía. Tiene habilidad, despliegue y una capacidad física extraordinaria. Entonces, convertirse en una "rueda de auxilio" terminó alejándolo del área, el lugar donde se consagró. Se lo hizo Pep Guardiola en el City, Diego Simeone en el Atlético de Madrid y, desde hace un tiempo, también Scaloni.
Lo sacaron del área y, como en el pasaje bíblico de la esposa de Lot, corre el riesgo de convertirse en una estatua de sal por mirar hacia atrás.
Eso deja casi todo en manos de Leo, que responde como solo él sabe hacerlo: convirtió siete de los once goles de la Selección. ¿Y los demás delanteros? Como ya fue dicho, apenas Lautaro, y de penal.
El sector derecho de la defensa argentina, el punto flaco contra Cabo Verde y que necesita mejoras urgentes. (Foto: Reuters)
Para lo que viene, girar a la derecha
El sector derecho de la defensa es un problema. Ni Molina ni Montiel rinden. Scaloni probó allí con Giuliano Simeone y Exequiel Palacios en tándem y tampoco funcionó frente a Jordania. En el banco quedan Facundo Medina, Marcos Senesi y Nicolás Otamendi.
Es un puesto clave porque, si la Argentina sigue avanzando, por ese sector aparecerán rivales como Mohamed Salah (Egipto), Luis Díaz (Colombia), Nusa (Noruega) y Kylian Mbappé otra vez (Francia). ¿A quién poner para detenerlos?
Hay dos variantes más, aunque Scaloni, hasta aquí, nunca las utilizó. Los laterales pueden cambiar de banda. No es algo inusual. Tarantini (campeón mundial en el 78), por ejemplo, debutó de "3" en Boca, pero también jugó de "4" y en todos los puestos de la defensa. Hasta lo hizo de mediocampista en Europa. Tagliafico, que parece encaminado a recuperar la titularidad, también podría desempeñarse allí. O intentar nuevamente con la dinámica de Simeone y su ir y venir permanente.
Y está el "Colo" Barco, que se hizo conocido como el "3" de Boca, pero por su dominio de la pelota y su despliegue pasó al mediocampo. Así lo convocó Scaloni, aunque todavía no lo utiliza. ¿Por qué no probarlo como marcador de punta derecho? Los buenos jugadores suelen rendir en más de una posición. Tal vez volver a la zaga izquierda o sumarse, como lo quiere Scaloni, en el medio. Leandro Paredes, recuperado de su lesión, cumplió cuando entró y puede ser una buena pieza para el recambio en el medio. Y de pura confianza dentro de la Scaloneta.
Luces y sombras. Un equipo que pone en un buen desafío al técnico Scaloni para las fases que siguen en el sueño del bicampeonato. (foto: Reuters)
Dos espejos molestos: Cabo Verde y Paraguay
Si Cabo Verde estrelló a la Argentina contra la realidad, Paraguay hizo algo parecido con Francia. Se defendió con todo lo que tenía y, por momentos, al límite del reglamento. Pero, en este fútbol con VAR, que observa absolutamente todo, el equipo de Gustavo Alfaro terminó sin expulsados y perdió únicamente por un penal sancionado, precisamente, tras la intervención del VAR.
Es decir, un equipo limitado le quitó por completo la imagen de "exterminador" que traía Francia hasta ese momento. No hay cucos: los partidos hay que jugarlos. Y eso vale para todos.
Por eso, Scaloni tiene que volver a replantearse algunos aspectos de su estrategia y, especialmente, algunas piezas de su tablero, por más "rango" que tengan.
Mo Salah de Egipto por la defensa izquierda. Luis Díaz de Colombia y Antonio Musa de Noruega, por derecha. Y "Kiki" Mabappé de Francia. Las amenazas que le esperan la Scaloneta por las puntas. (foto:A24.com y Reuters.)
El director técnico ideal
Así se llama un capítulo del imprescindible libro Fútbol: Dinámica de lo impensado, de Dante Panzeri. Lo escribió en 1967 y define así una de las funciones del entrenador: "...hacer que todos sean amigos muy queridos entre todos... y que entre todos exista la seguridad recíproca de que nadie juega pensando en jugar para sí mismo".
Ese sigue siendo el principal mérito de Scaloni. Ahora, tiene que elegir a los futbolistas más adecuados para este momento.