La presencia pública del empresario —quien incluso viajó con Ancelotti desde Madrid a Río vistiendo una camiseta retro de Brasil— generó malestar en la actual dirigencia, ahora encabezada por Samir Xaud, debido a su nivel de exposición e influencia pese a no tener vínculo formal con la institución.
Con un salario cercano a los 10 millones de euros anuales y contrato hasta el Mundial 2026, la llegada de Ancelotti buscaba marcar un nuevo rumbo para la selección. Sin embargo, este episodio podría derivar en sanciones administrativas o financieras si se comprueba que se infringieron las normas.
El caso Fernandes podría convertirse en el primero en América del Sur examinado bajo el nuevo reglamento de agentes, vigente desde 2023. Para la FIFA, que ya actuó en situaciones similares en Asia y África, la investigación representa una oportunidad de sentar precedentes claros sobre el rol de los intermediarios en el fútbol internacional.