Jana también reconstruyó cómo fueron los días previos a la muerte de su padre y recordó que el equipo médico les pidió que lo dejaran “tranquilo y solo” porque los traslados y visitas lo agobiaban. “El viernes estaba bien, pero se lo notaba hinchado, con los ojos hinchados y la voz ronca”, relató sobre una de las últimas veces que lo vio.
Además, explicó que existía un grupo de WhatsApp entre los hijos de Maradona, familiares y médicos, donde se compartían actualizaciones sobre la internación domiciliaria. Según contó, ese grupo se creó luego de que Luque filtrara un parte médico del exjugador.
Durante la audiencia, el abogado Fernando Burlando exhibió chats atribuidos a Leopoldo Luque y Maxi Pomargo, en los que el neurocirujano descalificaba a Jana y al resto de la familia mientras se discutía la modalidad de atención de Maradona. “Es una pel***** esta piba”, habría escrito Luque, además de otros mensajes donde afirmaba: “Me peleé con todos. Dalma, de culo, pero la di vuelta. Me lucí”.
Jana lloró durante su declaración en el juicio por la muerte de Maradona
Jana Maradona se refirió a la confianza en el equipo médico y a la firma del alta para la internación domiciliaria. “Yo lo defendía a Luque, creía que era un profesional bueno porque él también veía a mi papá y se ocupaba. Se lo notaba pendiente”, sostuvo, y recordó discusiones dentro del entorno familiar por su rol.
En ese sentido, relató un cruce con su hermana: “Dalma le dijo: ‘si no estás a la altura, da un paso al costado’. Luque respondió que estaba a cargo y que mi papá lo quería”. Sobre el momento del alta, señaló: “Leímos el documento en ese momento, pero con el diario del lunes el compromiso era mucho mayor de lo que decía el papel. Cosachov nos decía que no era solo lo escrito, que iban a sumar más cosas”.
Jana, Dalma y Gianinna Maradona en el juicio por la muerte de Diego Maradona
Las hijas de Maradona durante el primer juicio. (Foto: archivo)
Jana Maradona detalló la reunión en la que se definió el esquema de cuidado de su padre tras la internación. “Nos proponen dos caminos posibles: continuar la recuperación en una clínica de rehabilitación motriz o avanzar con otra alternativa”, relató. En ese contexto, señaló que pidió conocer las instalaciones y a los profesionales que lo atenderían, pero que la opción fue discutida internamente.
“Luque pidió una mini reunión privada y nos dijo que la opción de la clínica era demencial, que mi papá no iba a querer y que se iban a querer promocionar con él. La mejor opción era una internación domiciliaria, con atención 24/7 y en un lugar más amigable”, sostuvo.