Cada adquisición será nominal, con verificación de identidad y edad, y estará permitida únicamente para mayores de 18 años. Además, habrá un límite de dos cervezas por persona.
En el caso de los palcos, la compra quedará a cargo del administrador del espacio, de acuerdo con la cantidad de butacas asignadas. En los sectores de hospitalidad, en tanto, se permitirá una venta adicional durante el evento, siempre bajo un sistema controlado por una aplicación que verifica los topes individuales.
De manera paralela, estará terminantemente prohibido el ingreso o el consumo de alcohol en las tribunas generales. Desde el club remarcaron que se trata de una experiencia inicial “acotada, restrictiva y trazable”, con múltiples medidas de seguridad.
Entre ellas, se incluyen cartelería visible con las reglas de consumo, pulseras identificatorias en los Espacios Quilmes, personal verificando accesos, molinetes exclusivos y procedimientos internos ante eventuales infracciones.
Por qué River fue elegido para esta prueba piloto
El operativo contará también con la participación del Gobierno de la Ciudad, que realizará monitoreo permanente y controles de alcoholemia obligatorios a la salida del estadio.
River fue seleccionado para encabezar esta experiencia por cumplir con ciertos criterios de infraestructura y seguridad. Según se informó, es el único estadio del país que cuenta con sistema FaceID y además registra antecedentes recientes sin altercados.
La iniciativa busca replicar modelos que ya funcionan en otras ligas del mundo, como las de Alemania, Inglaterra, Francia, Portugal, Estados Unidos y Brasil, donde la venta de alcohol en estadios es habitual bajo distintos marcos regulatorios.
De esta manera, el Monumental se convertirá en el escenario de una experiencia inédita para el fútbol argentino, que será evaluada de cerca por autoridades y organizadores para determinar su continuidad o eventual expansión a otros estadios.