“Reconozco el error, no puedo dormir por esto. El que más caro la pagó fui yo porque me quedé sin trabajo y tengo un hijo con discapacidad (contó que tiene epilepsia)”, dijo el hombre, que trabajaba desde hace 15 años en la transportista Bernardino Rivadavia, de la que fue despedido.
“En la empresa me dejaron tirado completamente. Los delegados saben la situación de mi hijo y que gasto 400 mil pesos en remedios. Les pedí, por favor, laburar hasta de limpieza”, indicó Nicolás, quien no logró revertir la decisión de la patronal.
“Todo esto pasó porque el colectivo fallaba. A la semana, me avisaron que se volvió a romper. Hasta mis compañeros me dijeron que era una injusticia”, se quejó el chofer que, durante la entrevista, reconoció que sigue desempleado.
“Perdí todo: el trabajo, no me pagaron nada y no sé si voy a conseguir otro laburo. Pero doy la cara. Si la situación hubiera sido al revés, si él me pegaba o me mataba, todo el mundo estaría pidiendo justicia”, concluyó.