La Fórmula 1 evalúa suspender dos grandes premios: cuáles son y por qué están en riesgo
En la semana en que comienza una totalmente renovada temporada de Fórmula 1, una noticia global amenaza al torneo automovilístico más importante del mundo. Australia es el primer circuito del campeonato con renovado optimismo para Franco Colapinto, pero hay dudas sobre cómo puede seguir el calendario.
Australia abre la temporada de Fórmula 1 este fin de semana. Pero cómo sigue el campeonato es un problema a escala global. (foto: A24.com)
La temporada 2026 de la Fórmula 1 arranca este fin de semana en Melbourne, Australia, pero la continuidad del calendario genera incertidumbre por el conflicto bélico en Medio Oriente. Franco Colapinto tiene fundadas esperanzas en un buen año tras las pruebas del nuevo Alpine. Pero hay un problema que tapa el ruido de los motores. Dos circuitos están en países árabes y rápidamente en la campaña: uno ya con tradición y otro que se sumó recientemente están en la mira por la tensión esa región mundial. Se trata de los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudita.
La Federación Internacional del Automóvil (FIA), organismo rector del automovilismo mundial, confirmó que evalúa permanentemente la situación y aseguró que cualquier decisión estará guiada por la “seguridad y el bienestar” de pilotos, equipos y personal. El presidente Mohammed Ben Sulayem señaló que la entidad mantiene contacto directo con autoridades locales, promotores y escuderías mientras analiza los riesgos en la región.
Él es de Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos, otra de las fechas del calendario de F1, pero como se realiza en el final de la temporada, por el momento, no está en peligro su carrera.
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Pese a la escalada del conflicto - que incluyó ataques recientes en países del Golfo y restricciones en el espacio aéreo - la organización ratificó el inicio del campeonato en Australia. Luego del arranque en Oceanía, el calendario continuará con las carreras en China y Japón antes de trasladarse a Medio Oriente en abril.
Sin embargo, la duda se acrecienta sobre los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudita, programados como cuarta y quinta fecha de la temporada. Están bajo revisión y generan preocupación dentro del paddock por posibles problemas logísticos y de seguridad. Algunas actividades vinculadas a la categoría ya sufrieron alteraciones en la región y varios equipos debieron modificar itinerarios de viaje ante el cierre de rutas aéreas. De hecho, Arabia Saudita fue alcanzado por algunos de los misiles lanzados por Irán como represalia.
largan la temporada
El reino de Arabia Saudita es el líder de los musulmanes suníes (el 80% de los fieles de esa religión) y están abiertamente enfrentados con los chiítas de Teherán.
Por el momento, la FIA no anunció cancelaciones ni cambios en el calendario, aunque dejó abierta la posibilidad de tomar medidas si la situación se agrava. La organización expresó además su preocupación por las víctimas del conflicto y pidió un pronto retorno a la estabilidad.
Dos grandes premios en peligro y otros dos...
Estar al comienzo de la temporada tiene la buena sensación de ser el momento en que se muestran las nuevas armas de las escuderías. En especial con los cambios de este 2026 que la ponen como en un nuevo amanecer. Sin embargo, esta guerra entre Irán, Israel y los Estados Unidos, complica al mundo entero. Hay traslados, viajes y seguridad de corredores, técnicos y público, que de la noche a la mañana son ahora un interrogante.
Pero para dos grandes premios el peligro es mayor. La escalada militar en Medio Oriente abrió un nuevo frente de incertidumbre en el calendario de la Fórmula 1. En especial, los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudita, las primeras paradas del campeonato en la región, aparecen como los más expuestos a una eventual expansión del conflicto. Por el momento, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, ubicados al final del calendario, hoy enfrentan un riesgo menor.
El calendario 2026 ubica al Gran Premio de Bahréin el 12 de abril en Sakhir y al Gran Premio de Arabia Saudita el 19 de abril en Yeda, en plena etapa inicial del campeonato. Sin embargo, el principal problema no es deportivo sino geopolítico: ambos países se encuentran en zonas estratégicamente sensibles frente a Irán.
Bahréin es considerado uno de los puntos más vulnerables del Golfo Pérsico. El pequeño reino alberga la Quinta Flota de Estados Unidos y se ubica a escasos 200 kilómetros de la costa iraní, lo que lo convierte en un posible escenario de tensión directa en caso de escalada militar. En ese contexto, cualquier crisis en el estrecho de Ormuz - paso clave para el comercio mundial de petróleo - podría afectar el transporte aéreo, marítimo y la logística de equipos de Fórmula 1.
El riesgo no es solo militar. También existe la amenaza de ataques indirectos, sabotajes o tensiones internas. Bahréin posee además una histórica rivalidad política con Irán por cuestiones religiosas y estratégicas, lo que aumenta la percepción de vulnerabilidad en momentos de crisis regional.
Arabia Saudita enfrenta un escenario distinto pero igualmente delicado. El Gran Premio se disputa en el circuito urbano de Yeda, sobre el Mar Rojo, una región que ya ha sufrido ataques con drones y misiles en los últimos años en el marco de conflictos regionales. El reino saudita es uno de los principales aliados de Washington en la región y ha mantenido tensiones con Teherán durante décadas, lo que lo ubica dentro del tablero de posibles represalias si la guerra escala.
Además, la proximidad temporal de ambas carreras - apenas una semana de diferencia - complica cualquier margen de reorganización logística si la seguridad se deteriora. El traslado de equipos, personal y tecnología depende de rutas aéreas y marítimas que podrían verse afectadas por restricciones o riesgos de seguridad.
calendario complicado
Separados en el tiempo pero cerca en el terreno. Los cuatro grandes premios de Medio Oriente, con panoramas diferentes por la guerra entre Israel y EE.UU. con Irán. (foto: A24.com)
Qatar y Emiratos Árabes, están lejos...en el tiempo
El escenario es diferente para Qatar y Emiratos Árabes Unidos, que hoy aparecen menos expuestos. El Gran Premio de Qatar se disputará entre el 27 y 29 de noviembre en el circuito de Lusail, mientras que el campeonato cerrará en Abu Dhabi entre el 4 y 6 de diciembre. Estas fechas tardías juegan a favor: permiten evaluar la evolución del conflicto y adaptar medidas de seguridad con mayor anticipación.
También influye la posición diplomática. Qatar mantiene una política exterior más equilibrada con Irán y ha actuado históricamente como mediador regional, lo que reduce su exposición directa. Emiratos Árabes Unidos, por su parte, ha moderado tensiones con Teherán en los últimos años y posee una infraestructura de seguridad altamente desarrollada.
La ubicación geográfica también pesa. Aunque todos los circuitos están en el Golfo, Bahréin se encuentra mucho más cerca de territorio iraní, mientras que Abu Dhabi y Doha están más alejados de los principales puntos de fricción naval.
Por ahora la Fórmula 1 no anunció cambios en el calendario, pero el factor decisivo será la evolución del conflicto. En una región donde la seguridad puede modificarse en cuestión de días, el riesgo geopolítico volvió a convertirse en un actor invisible del campeonato mundial.
Si la guerra se intensifica, la temporada podría enfrentarse a cancelaciones, traslados o reconfiguración del calendario, confirmando que el deporte global no está aislado de las tensiones globales. Esta vez, las disputas de poder mundial, afectan sobremanera a la categoría que reina en el deporte automotor.