Lejos de conformarse, Messi volvió a aparecer en el cierre. A los 85 minutos asistió a Telasco Segovia para el 3-2 y, apenas cuatro minutos más tarde, ejecutó el tiro libre que se transformó en el 4-2 definitivo.
Ese segundo gol personal no solo aseguró la primera victoria de la temporada para Inter Miami, sino que también desató la reacción hacia el banco de Orlando City. En un clásico cargado de rivalidad, el capitán dejó su sello dentro y fuera del juego.
Qué significa este triunfo para el equipo de Mascherano
La victoria tuvo un valor especial para el conjunto dirigido por Javier Mascherano. Inter Miami venía de caer 3-0 en el debut ante Los Angeles FC y necesitaba una respuesta inmediata.
En aquel encuentro, Messi también había quedado en el centro de la escena: tras el pitazo final, fue a reclamarle al árbitro visiblemente molesto y debió ser contenido por Luis Suárez. El contraste con la segunda fecha fue evidente: esta vez, el argentino canalizó su protagonismo con goles y liderazgo.
El 4-2 le permitió a Inter Miami sumar sus primeros tres puntos en el campeonato y recuperar confianza. Además, confirmó que su capitán atraviesa un alto nivel, capaz de inclinar la balanza en los momentos decisivos.
Con el envión anímico del triunfo en el clásico del Sol, el equipo buscará sostener la levantada el próximo sábado, cuando visite a D.C. United desde las 18.30, por la tercera jornada de la MLS.
Messi, una vez más, fue el eje de la noche: goles de alta factura, asistencia clave y una chicana que alimentó la rivalidad. En un torneo que recién comienza, el capitán argentino ya dejó claro que seguirá marcando diferencias.