Francescoli sostuvo que Bareiro pertenece a un perfil de atacante más clásico, de referencia dentro del área, mientras que River suele apostar por delanteros con mayor movilidad y participación en el juego colectivo.
Para explicar su punto, el dirigente hizo un repaso histórico y recordó que, desde la época de Ángel Labruna en adelante, el club se identificó con una clase de atacante diferente, más cercano a lo que denominó un “9 falso”.
También mencionó a otros delanteros que pasaron por el club y que se caracterizaban por moverse fuera del área y participar en la construcción de juego, como Radamel Falcao, Lucas Beltrán, Julián Álvarez y Gonzalo Higuaín.
En contraste, remarcó que los delanteros más posicionales muchas veces convierten goles en River porque el equipo genera muchas situaciones, pero su estilo no siempre termina de convencer a los hinchas.
¿River debería buscar un delantero de área?
En la misma reflexión, Francescoli también opinó sobre la posibilidad de incorporar un “9” tradicional en el futuro cercano. Según explicó, sumar un delantero de ese perfil podría resolver una necesidad puntual, pero no necesariamente encajaría con la idea histórica del club.
“El problema de River no es un 9”, afirmó el dirigente. En ese sentido, consideró que para encontrar un delantero del perfil que más le gusta al club sería necesario realizar una inversión muy alta en el mercado.
Mientras tanto, el análisis de Francescoli dejó una lectura clara: el rendimiento de un delantero en River muchas veces no depende solo de los goles, sino de cuánto logra adaptarse a una identidad futbolística que el club mantiene desde hace décadas.