Las mujeres de la selección iraní en peligro por la guerra de su país con EE.UU.
Participaban de la Copa de Asia pero una decisión de algunas jugadoras las pone en peligro inminente. La crisis escaló al más alto nivel con una llamada del presidente Donald Trump al premier australiano.
Las iraníes quedaron eliminadas tras la primera ronda. El torneo comenzó al mismo tiempo en que inició el conflicto. Ahora, cinco de las jugadores, por hacer críticas a la conducción en su país, temen por su vida. No quieren volver a Irán y pidieron asilo político en el país anfitrión. Ya durante el mundial de Qatar, jugadores que hicieron un planteo político fueron amenazados por el régimen que comandaba Ali Khamenei. Sobre ellos directamente o sobre sus familias que quedaron en Irán.
Ahora, estas cinco jugadoras temen algo similar. Especialmente ya que Mojtaba, el hijo de Ali Khamenei, acaba de ser nombrado como el nuevo hombre fuerte del país. Tiene fama de ser mucho más implacable con el fundamentalismo que práctica el gobierno de Teherán.
La guerra en Medio Oriente y la represión interna del régimen iraní provocaron este episodio inesperado en el mundo del deporte internacional: varias integrantes de la selección femenina de fútbol de Irán pidieron asilo político en Australia por temor a represalias si regresan a su país. El caso generó repercusión global, a punto tal que la preocupación por la suerte de las deportistas llegó a la Casa Blanca. Donald Trump llamó primer ministro australiano, Anthony Albanese, para pedir protección para las jugadoras.
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Criticar a las autoridades de Irán, un peligro para la vida
Todo comenzó durante la Copa Asiática femenina, disputada en Australia. Antes del primer partido del torneo, varias futbolistas iraníes se negaron a cantar el himno nacional de Irán. Lo mismo hicieron los varones en el mundial de Qatar 2022. Ese gesto fue interpretado como un acto de protesta contra el régimen islámico y rápidamente generó críticas en medios oficiales iraníes, que calificaron la actitud como una “deshonra” y un acto de traición.
El episodio se produjo en medio de un clima extremadamente tenso. La guerra regional y los ataques contra Irán habían disparado el nacionalismo interno y endurecido la retórica del régimen. En ese contexto, las jugadoras temían que el gesto pudiera ser castigado con detenciones, persecución o incluso algo peor al regresar al país.
La situación se volvió todavía más dramática cuando algunas futbolistas lograron escapar del control de los funcionarios del régimen que acompañaban a la delegación. Según reportes de medios australianos, al menos cinco jugadoras abandonaron a los supervisores oficiales y quedaron bajo protección de la Policía Federal australiana mientras iniciaban el proceso para pedir asilo político.
Las deportistas sostienen que regresar a Irán podría poner en riesgo sus vidas. Activistas y organizaciones internacionales de derechos humanos advirtieron que, en situaciones similares, atletas y figuras públicas iraníes han sido perseguidas por expresar críticas o desafiar símbolos del régimen. Algunas incluso han sido encarceladas o forzadas al exilio.
El caso generó una fuerte presión política sobre el gobierno australiano. Manifestantes y miembros de la comunidad iraní en Australia realizaron protestas frente al hotel donde se alojaba el equipo, reclamando que las autoridades “salven a las jugadoras” y les otorguen protección.
jugadoras de irán
Jugadoras de Irán, hacen la venia y cantan el himno en el último partido. (Foto: Reuters)
Teléfono desde la Casa Blanca para el primer ministro australiano
La polémica escaló rápidamente a nivel internacional. Llegó hasta Washington. El presidente Donald Trump se pronunció públicamente sobre el tema. En un mensaje difundido en su red social, el presidente estadounidense advirtió que obligar a las futbolistas a regresar a Irán sería “un terrible error humanitario”. Según Trump, si las jugadoras vuelven a su país “lo más probable es que sean asesinadas”.
En su red social Truth, publicó un posteo diciendo: "No las toquen"
trump por las chicas iraníes
Trump se interesó personalmente por las cinco jugadoras del seleccionado iraní de fútbol que pidió asilo en Australia. (foto: cuenta de Trump en Truth)
“Australia está cometiendo un terrible error humanitario al permitir que la selección femenina de fútbol de Irán sea obligada a regresar a Irán, donde lo más probable es que las maten. No lo haga, señor primer ministro, déles ASILO. Estados Unidos las recibirá si ustedes no lo hacen. Gracias por su atención a este asunto", dice el mensaje de Trump. Además, lo llamó personalmente al premier Anthony albanese, para decirle personalmente su postura en este tema.
trump y albanese
Donald Trump llamó al premier australiano Anthony Albanese, por el caso de las jugadoras iraníes. (Foto: Gentileza ED)
El propio Trump reveló que habló directamente con el primer ministro australiano para abordar el tema. Según contó, pidió que Australia otorgue asilo a las deportistas y garantice su seguridad. También aseguró que Estados Unidos estaría dispuesto a recibirlas si el gobierno australiano decide no hacerlo.
Mientras tanto, el gobierno australiano se mantiene cauteloso. Funcionarios indicaron que cualquier solicitud de asilo debe ser evaluada caso por caso y evitaron comentar detalles específicos por razones de privacidad. Sin embargo, confirmaron que algunas jugadoras ya están siendo asistidas mientras se analiza su situación migratoria.
La crisis también puso en alerta al mundo del fútbol. El sindicato global de futbolistas, FIFPRO, expresó preocupación por la seguridad de las atletas y pidió a las autoridades que garanticen que puedan tomar decisiones libres sobre su futuro sin presiones ni amenazas. Lo mismo ocurrió durante el mundial de Qatar y una vez que Irán quedó eliminado de la competencia.
La historia refleja además el creciente conflicto entre el deporte y la política en Irán. En los últimos años, varios atletas se han negado a representar al país en competencias internacionales o han protestado contra el régimen. Muchos terminaron exiliados o perseguidos judicialmente.
bandera imperial de Irán
La bandera imperial de Irán, como forma de protesta en Australia contra el régimen de los ayatolás. (Foto: Reuters)
En este caso, el temor es aún mayor. Algunas de las jugadoras que permanecen con el equipo habrían considerado regresar a Irán por miedo a represalias contra sus familias, lo que muestra la complejidad de la situación. Además de la división entre ellas mismas. La entrenadora, por ejemplo, ya adelantó que volverá a su país.
Por ahora, el destino de la selección iraní femenina permanece incierto. Algunas futbolistas ya iniciaron el proceso de asilo en Australia, mientras otras enfrentan la decisión más difícil de sus vidas: quedarse en el extranjero y romper definitivamente con su país o regresar a Irán con el riesgo de sufrir consecuencias imprevisibles.
En medio de la guerra y la tensión política, porque además, en solo 100 días más, la selección masculina de Irán debe disputar el mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
Los tres partidos, están marcados en territorio norteamericano:
Irán vs. Nueva Zelanda
15 de junio de 2026,en el SoFi Stadium, Inglewood (Los Ángeles).
Irán vs. Bélgica
21 de junio de 2026 en el mismo estadio.
Irán vs. Egipto
26 de junio de 2026 en Lumen Field, Seattle
El caso de estas jugadoras se convirtió en un nuevo símbolo del choque entre deporte, derechos humanos y geopolítica. Como siempre, nada bueno puede surgir de una guerra.