FÓRMULA 1

Polémica en la F1: la FIA prohibió el truco con el que Mercedes y Red Bull sacaban ventaja

El organismo rector de la Fórmula 1 vetó una estrategia que permitía sostener la potencia máxima en clasificación, tras detectar ventajas competitivas y posibles riesgos de seguridad.

Polémica en la F1: la FIA prohibió el truco con el que Mercedes y Red Bull sacaban ventaja

La Fórmula 1 sumó un nuevo foco de debate técnico tras una decisión que impacta directamente en la competitividad de la parrilla. La FIA resolvió prohibir una maniobra que Mercedes y Red Bull utilizaban en clasificación para mantener la potencia máxima de sus autos, una ventaja que, aunque sutil, podía marcar diferencias clave en la lucha por posiciones.

Qué truco utilizaban Mercedes y Red Bull en clasificación

Según reveló el sitio especializado The Race, ambos equipos habían encontrado la forma de aprovechar una excepción del reglamento vinculada al uso del MGU-K, el sistema híbrido que recupera energía cinética.

La normativa establece que, en las rectas finales de cada vuelta, la potencia del MGU-K debe reducirse gradualmente en 50 kW por segundo. Sin embargo, existe una excepción: si el sistema se apaga por una emergencia técnica, esa reducción no es obligatoria.

A partir de esa ventana reglamentaria, Mercedes y Red Bull implementaban una estrategia precisa: apagaban el MGU-K en el momento justo al final de la vuelta de clasificación, lo que les permitía evitar la caída progresiva de potencia y sostener el máximo rendimiento hasta el último metro.

Qué ventaja generaba esta maniobra

El beneficio no era menor. Se estima que la diferencia podía oscilar entre 50 y 100 kW adicionales, lo que equivale aproximadamente a entre 68 y 136 caballos de fuerza extra respecto a quienes cumplían la reducción reglamentaria.

Aunque en términos de tiempo la ganancia podía ser de apenas centésimas, en la Fórmula 1 ese margen resulta determinante. Una mínima diferencia puede definir varias posiciones en la parrilla, especialmente en circuitos donde la clasificación es clave.

Además, la maniobra no implicaba un costo competitivo inmediato, ya que la falta de potencia tras el apagado del sistema ocurría en la vuelta de desaceleración, donde la velocidad no tiene impacto en el resultado.

Por qué la FIA decidió intervenir

Lo que comenzó como una ventaja técnica derivó en problemas concretos en pista. Durante los entrenamientos en Japón, Kimi Antonelli y Max Verstappen se vieron obligados a circular a muy baja velocidad en sectores del circuito de Suzuka por la pérdida de potencia. En paralelo, Alex Albon debió abandonar una sesión por inconvenientes similares.

Ferrari fue uno de los equipos que detectó la maniobra y planteó sus objeciones ante la FIA, no solo por la ventaja competitiva, sino también por los riesgos de seguridad. Perder potencia de forma repentina en plena vuelta rápida puede generar situaciones peligrosas con otros autos a alta velocidad.

Tras analizar el caso, el organismo tomó una decisión clara: el apagado del MGU-K solo podrá utilizarse en situaciones de emergencia reales, tal como indica el espíritu original del reglamento. Además, se mantendrá el período de bloqueo de 60 segundos y se controlarán los datos para verificar su correcto uso.

La medida busca equilibrar la competencia y evitar riesgos innecesarios. En una categoría donde cada detalle cuenta, la FIA volvió a marcar el límite entre la innovación y la ventaja indebida.