Cómo compara estos hechos con su experiencia en River
Schlenker recordó su paso por River y el rol de los Borrachos del Tablón: “Siempre estábamos con la gente, defendiendo a tu gente y estando adelante de todos. Nunca manejamos armas. Las peleas estaban filmadas y las difundo en mis redes sociales. Éramos chicos sanos, íbamos al gimnasio, entrenábamos todo el día”.
Para él, la diferencia radica en la organización y en los códigos: “A mí la barra nunca se hubiera metido en la tribuna de visitante así, primero defendíamos a los nuestros desde abajo, atajando piedras o cualquier objeto”.
La declaración del exlíder de la barra brava apunta a que la violencia en los estadios puede ser evitada con disciplina y control de los códigos internos. Critica los excesos y enfatiza que la defensa de la hinchada debe priorizar la seguridad de los espectadores, evitando acciones que generen consecuencias graves, como ocurrió en Mar del Plata.
Schlenker también contextualizó los problemas de seguridad en partidos internacionales: intervenciones de la Policía en Brasil o Paraguay suelen complicar los encuentros y generan incidentes con los visitantes. Su experiencia muestra que, bajo organización interna, la violencia puede minimizarse, aunque los riesgos nunca desaparecen por completo.