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Cerveza argentina: cómo quedó el negocio después del pico de la pandemia

Tanto la industrial como la artesanal tuvieron que enfrentar meses de restricciones que impactaron en sus ventas. Qué hicieron las grandes compañías y que pasó con el auge de la "birra" artesanal.
Carlos Toppazzini
por Carlos Toppazzini |
Cerveza: después de los primeros meses de confinamiento

Cerveza: después de los primeros meses de confinamiento, el sector empieza a recuperarse.

En 1880, Quilmes y Bieckert establecieron las primeras cervecerías industriales en la provincia de Buenos Aires. Desde entonces, surgieron 16 cervecerías y malterías, 15 centros de distribución, 250 distribuidores y más de 400 mil puntos de venta. Hoy en Argentina, la industria cervecera involucra 15 actividades productivas, en 11 provincias diferentes y, aproximadamente, un millón de hectáreas sembradas con diferentes productos para su elaboración. Además, de forma directa e indirecta, da trabajo a 150.000 personas.

En el país, el consumo promedio anual per cápita ronda los 45 litros, frente a los 65 de México y 66 de Brasil. Sin embargo, la importancia de la industria cervecera también radica en la transversalidad del negocio, que involucra muchos segmentos como la cebada, lúpulo, levaduras y malta; envases de vidrio y latas; tapas y etiquetas; cajones plásticos; logística; publicidad; bares y restaurantes; comercios minoristas y supermercados, entre otros insumos y servicios.

Por todo esto, el impacto de la pandemia -con sus restricciones, cierres y aislamientos- representó un duro golpe para el sector pero también para toda la cadena productiva. Y mucho más todavía para el segmento de cerveza artesanal.

Los dueños de la cerveza en Argentina

El mercado local de cerveza industrial está distribuido básicamente entre dos empresas. Por un lado, Quilmes (Brahma, Corona, Stella Artois y Budweiser, entre otras), con una participación del 65%, y que pertenece al grupo multinacional AB InBev, con sede en Bélgica.

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Cerveza: después de los primeros meses de confinamiento, el sector empieza a recuperarse.

Cerveza: después de los primeros meses de confinamiento, el sector empieza a recuperarse.

Por el otro, con un 33% del share, está la empresa chilena CCU, con marcas como Schneider, Imperial, Heineken o Isenbeck, entre otras.

El porcentaje restante corresponde a cervecerías independientes artesanales.

En cuanto a las marcas, el debate sorprende. Contrariamente a lo que podríamos esperar por historia, el gusto de los argentinos coloca a Brahma en el primer lugar de su elección; seguida por Quilmes, Schneider e Imperial.

“Hasta hace 6 años, la industria cervecera era bastante simple, tenías 90% de consumo de cerveza rubia, 90% de consumo de litro retornable y 85% de cervezas masivas, no Premium”, explicó para A24.com, Nicolás Rubino, gerente de Marketing de CCU.

La industria parecía en deuda con los consumidores y entonces decidieron ofrecer nuevos empaques, sobre todo en lata. “Antes de 2015, de lo que se vendía en Argentina, apenas 3% era por latas de cervezas y ahora ronda el 30%; mientras que las especialidades (cervezas rojas, negras, etc.), que antes representaban un 5%, ahora llegan 12%; y el segmento Premium, que estaba en 10%, llegó a 22%”, describió el ejecutivo para mostrar cómo lograron crecer en participación de mercado casi 11% en los últimos 8 años.

El impacto de la pandemia

A los vaivenes habituales de la Argentina se le sumó la crisis por pandemia que, si bien afectó al negocio en el principio del confinamiento, comenzó un repunte desde los últimos meses de 2020.

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Consultados por A24.com sobre la realidad del negocio, desde Quilmes respondieron que “estamos en Argentina hace 130 años y atravesamos todo tipo de contextos y salimos adelante siempre con foco en el consumidor”.

En este sentido, confirmaron que “en un primer momento, la pandemia nos pegó de lleno, pero luego nos fuimos acomodando y evolucionando hasta llegar a donde estamos ahora, en un momento con buena demanda”.

Si bien producto del contexto registraron una pérdida de volumen histórica, en el segundo semestre del 2020, acompañado de la salida gradual del ASPO, “comenzamos a sentir una recuperación, tendencia que se mantiene en este 2021”, indicaron desde la compañía.

Por su parte, Rubino aseguró que “a mediano y largo plazo la industria debería salir fortalecida de este momento difícil, por eso seguimos apostando al país y a este negocio para seguir creciendo”. Una muestra de ello es que la empresa chilena invirtió $ 4.500 millones en octubre del año pasado.

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Además, no todo fue negativo durante la pandemia. Desde Quilmes remarcaron la evolución de sus plataformas de eCommerce en los últimos meses: “Si bien el porcentaje de venta todavía es bajo, nos permitió tener un crecimiento cercano a 600%”, dijeron.

La empresa también confirmó su confianza en el negocio con una inversión de $ 5.000 millones el año pasado, con foco en sustitución de importaciones, producción local y aumento de exportaciones.

“Esperamos salir de esta gran incertidumbre provocada por la pandemia. La vuelta a la normalidad que estamos transitando debería estar acompañada por una mejora en el consumo”, sostuvieron desde la firma que integra el grupo multinacional.

Cerveza artesanal: la otra realidad

Según el análisis sectorial de la consultora CLAVES, la producción artesanal de cerveza en Argentina da sustento a cerca de 6.500 familias (la mayoría PyMES) y emplea a más de 50.000 en forma directa. Cerca del 95% de este tipo de cerveza se consume en canales de venta “on premise” (bares, restaurantes y comercios gastronómicos).

También existen micro-cervecerías, emprendimientos más pequeños que florecieron hace unos años con el boom cervecero y emplean entre 4 o 5 personas como máximo. El sector, pese a la proliferación de locales y marcas, no llega al 3% del share cervecero.

Hasta la pandemia, según los datos de la consultora, había cerca de 1.500 emprendimientos cerveceros, 2.000 marcas desarrolladas y 600 fábricas de cerveza artesanal habilitadas en el país. Sin embargo, el saldo del A.S.P.O fue el cierre de 120 plantas y más de 450 cervecerías y puntos de recarga.

Recibimos un golpe muy duro porque dependemos de los bares, de las salidas de la gente y su consumo”, cuenta Aníbal Loggia, presidente de la Cámara Argentina de Productores de Cerveza Artesanal. Esto llevó al sector a adaptarse de diferentes maneras y modificar ciertas prácticas, como por ejemplo “la vuelta de la botella y el recurso del delivery”.

Por supuesto, sostiene, “a medida que abren bares podemos volver a despachar barriles y recuperar un poco de ventas, pero ese dinero apenas servirá para cubrir deudas generadas en estos meses”.

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Por su parte, Marcelo Roggio, biermaster y socio fundador de Peñón del Águila, aseguró que cierran un cuatrimestre complejo, donde se juntaron varios factores que incidieron en el resultado. Por un lado, el efecto de la segunda ola de la pandemia, después, el impacto económico con la disminución en el consumo de la gente y, en tercer lugar, la estacionalidad propia del comercio de bebidas en estos meses de temporada baja”, comentó.Y agregó un cuarto factor: “La falta de apoyo y acompañamiento por parte del Estado durante este año, tanto provincial como nacional, ayuda que sí recibimos el año pasado”.

¿Todavía rinde la cerveza artesanal?

Sobre el negocio, Roggio reconoció que crecieron en algunos canales en detrimento de otros: “Mientras que el canal on-premise registró una afectación, nos fortalecimos en los canales off-premise, es decir, el consumo en góndolas”.

Con algo más de esperanza, el sommelier de cerveza Martín Boan, director de Bierlife y del Centro de Cata de Cerveza, aseguró que "el 2020 fue un año de crecimiento para el mercado de la cerveza, a pesar de la pandemia. Ese crecimiento aún no se ve porque los bares no han logrado alcanzar su máximo potencial de venta, pero se generó venta en formatos como cerveza en lata, botella y growlers. Creemos que a partir de septiembre tendremos un crecimiento excepcional en volumen".

Cervezas Artesanales: descubrí tipos y variedades

Por el contrario, Loggia sostuvo que “hacer cerveza artesanal ya no es aquel negocio de hace unos años atrás y la ganancia cayó muchísimo”.

Según consideró, no sabe cómo seguirán adelante: “Tenemos que seguir luchando en un mercado muy concentrado y en condiciones desfavorables para los pequeños productores. Se nos hace cuesta arriba una situación agravada por la pandemia. Trabajamos día a día con lo que podemos”.

Lo cierto es que tanto el sector industrial como artesanal deberán adaptarse a la “nueva normalidad”, por ejemplo, orientando sus productos al consumo hogareño con el delivery, creciendo en volumen para compensar la caída del consumo interno o bien apuntando al mercado externo. Los más optimistas, al menos, confían que este año la industria se reactive, a paso lento, pero firme.

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