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¿Cómo manejar y gestionar la deuda?

¿Cómo manejar y gestionar la deuda?

Un tema que inquieta históricamente a los argentinos es el rumbo de la economía. En los últimos tiempos, dicha preocupación se ha agudizado en el seno familiar por un contexto cuesta arriba. Frente a este panorama turbulento, contraer una deuda emerge en los diversos ámbitos como una amenaza por los efectos inflacionarios.

Nadie está exento de este riesgo latente. Básicamente, referirse a deuda engloba aquellas obligaciones asumidas con un tercero, ya sea una persona natural o jurídica. En dicho compromiso, el moroso acepta los términos y condiciones estipuladas en un contrato de pagar en tiempo y forma.

Dentro del sistema financiero, las fuentes más comunes de endeudamiento son las tarjetas de crédito y los préstamos. La importancia de dichos productos cotidianos reside en proporcionar de forma simple e inmediata una cantidad considerable de dinero para cubrir los intereses del solicitante.

Resulta muy amplio el abanico de motivos que puede conllevar al manejo de deuda. Desde aprovechar una oportunidad de negocios hasta atender una emergencia, pasando por la compra de un moderno juego de living, todas son causas válidas. Por ende, el mero hecho de deber plata no siempre implica connotaciones negativas.

Tipos y señales de alerta

Al afrontar un caso de esta índole, lo primero a tener en cuenta consiste en saber definir la naturaleza del mismo. Existe por un lado aquella que utiliza los recursos obtenidos para adquirir bienes que pueden generar renta a través del tiempo, manteniendo o incrementando su valor a largo plazo.

De este modo, aparece en escena la conocida deuda de inversión, materializada por ejemplo en créditos educativos y préstamos orientados a propiedades inmobiliarias o a instalar locales comerciales. En cambio, cuando los fondos otorgados se destinan a bienes o servicios que van perdiendo valor y no revisten ganancias ulteriores la situación difiere.

Aquí, es característico el consumo de indumentaria, electrodomésticos en general, vehículos y paquetes vacacionales. Cuando se debe un monto mayor al que se puede abonar, las dificultades comienzan a surgir. Entender por qué se acumula la deuda requiere analizar inicialmente las conductas de la persona.

No llevar adelante una contabilidad ordenada; la falta de registro del flujo de ingresos y gastos; el despilfarro sin razón o disponer de un fondo escaso de reserva son algunas fallas usuales entre los morosos. Asimismo, es importante estar atento a ciertos indicios notorios que manifiestan una situación fuera de control.

El historial financiero personal puede verse seriamente dañado cuando el sujeto opta por la tarjeta de crédito como medio de pago primario para compras básicas y realizadas anteriormente en efectivo. Incluso, las prórrogas reiteradas, los ahorros o préstamos dirigidos a cancelar obligaciones previas arrojan nafta al patrimonio. Si los pagos de deuda superan el 50% del nivel de ingresos netos, el problema es mayúsculo.

Manejo de deuda: organizarse ante todo

Ahora bien, ¿por dónde empezar? Los especialistas coinciden en el armado responsable de un presupuesto. Esta herramienta de planificación posibilita visualizar con claridad cuánto dinero entra y sale del bolsillo, limitando las compras a lo estrictamente necesario. Dentro de sus categorías no pueden faltar los servicios públicos elementales y secundarios, supermercado, alquiler, combustible (si corresponden), entre otras.

La siguiente instancia consiste en pasar en limpio todas las cuentas pendientes, anotando el importe total y las fechas de corte de la deuda. Adicionalmente, se recomienda ponerse en contacto con las compañías acreedoras y explicarles la situación antes de recibir el llamado de un cobrador. Así aumentarán las chances de conseguir facilidades de regularización.

Sin dudas, la decisión de modificar los hábitos de consumo representa una cuestión de base. Recapacitar para no repetir los errores del pasado mediante compras inteligentes no es fácil, pero tampoco imposible. También, mantenerse en actitud positiva y buscar fuentes de ingresos extra resultarán determinantes.

En líneas generales, la clave de un manejo de deuda eficaz radica en revisar constantemente el progreso logrado. Una mención aparte merece el pago mínimo en los resúmenes bancarios de la tarjeta. Tildado por muchos de ser un arma de doble filo, conviene evitarlo por sus elevados intereses.

Planes de gestión de deuda

Lamentablemente, las recomendaciones mencionadas a veces no alcanzan. Para circunstancias de mayor gravedad, agencias de asesoramiento crediticio y gestión de deuda ofrecen vías alternativas de solución. Sus programas de refinanciación implican negociar con la parte acreedora los índices de interés, las tarifas retrasadas y la adecuación de los plazos.

Mediante un pago mensual, el convenio con la entidad profesional abarca un desembolso de su parte para los prestamistas, junto con un arancel administrativo que ronda del 8 al 15% percibido de dicho monto. Sin embargo, en esta industria proliferan las prácticas fraudulentas y engañosas.

Muchas compañías se aprovechan del estado de desesperación y prometen falsedades al estilo de quitar información negativa detallada en un reporte crediticio. Vale aclarar que nadie puede hacerlo, aunque sí se puede ajustar la deuda reportándola como actual. A partir de sus siglas, se destacan los siguientes tips:

  • Discernir aquel plan acorde y viable
  • Estar seguro que la otra parte aceptó la propuesta
  • Utilizar los extractos de cuenta como instrumento para controlar los términos pactados
  • Depositar los pagos con puntualidad
  • Archivar el contrato por escrito

Entonces ¿es factible un arreglo beneficioso? Seguro, en la medida que la gestión de deuda transite los carriles esperables de cumplimiento. Hasta podría suponer un ahorro, algo nada despreciable en épocas de inestabilidad.

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