Opinión

Del "Plan Platita" al "Plan Acuerdo": los desafíos ante el FMI, la oposición y la "segunda etapa"

El discurso grabado del presidente Alberto Fernández en Olivos prometió abrir un nuevo tiempo de gestión. Cuáles son los puntos y variables a discutir.
Diego Landi
por Diego Landi |
Del Plan Platita al Plan Acuerdo: los desafíos ante el FMI, la oposición y la segunda etapa

Ya no quedan excusas ni espacio para procrastinar decisiones económicas. La delicada situación que transita la Argentina, maximizada por la incertidumbre política alargada por el proceso electoral, debería empezar a transitar un camino de actos de gestión concretos. Uno de los objetivos a corto plazo es el cierre del tan discutido acuerdo con el Fondo Monetario.

Dentro de lo que se buscará acordar son los términos de un programa a firmar con el organismo de crédito al que se le deben 44.000 millones de dólares, obtenidos en la gestión de Mauricio Macri. Con el nuevo mapa del Congreso surgido de las urnas, el debate promete ser ríspido.

Hay un dato de peso: el plan cuenta con la aprobación de la vicepresidenta Cristina Kirchner, a cargo de un Senado donde el oficialismo no contará con quórum propio. Fue uno de los golpes recibidos en estas legislativas, que también dejó una consolidación con casi el 42% a nivel nacional de Juntos por el Cambio.

Ese programa a debatir, con destino inicial de política de Estado, debería ser no tan rígido para disparar un violento ajuste del gasto público que deteriore algunos atisbos de crecimiento o impacte en la base social más vulnerable, pero tampoco tan desentendido de la necesidad de disipar la incertidumbre en el plano económico.

El empresariado, que se sienta a la mesa de Olivos a dialogar, repite el mantra que incluye el deseo de generar credibilidad, previsibilidad y un clima favorable de negocios. El objetivo urgente es que entren más dólares y se achique la brecha cambiaria que hoy ronda el 100%. Y que no se desboque el aumento de precios. El sindicalismo también tiene su lista de necesidades y pedidos.

Así, en el tapete de la discusión parlamentaria con la oposición y otros actores políticos, saldrán los márgenes aceptables de déficit fiscal, inflación, crecimiento de PBI, reservas, balanza de pagos. Nadie asegura que el precio de la firma de los halcones ( y también palomas) del espectro político nacional sea a bajo costo.

En tanto, con esa venia interna del Frente de Todos, que dice que logró el Presidente, se podría fortalecer el ministro de Economía Martín Guzmán, que fue ratificado. Los cánticos contra el pago de la deuda que suele difundir en sus redes La Cámpora, quedarían en apenas en una bulliciosa celebración folclórica. Fernández sabe que no cerrar un acuerdo empeoraría un cuadro político, económico y social que no deja más espacio para fracasos.

El Frente de Todos cayó en votos desde la presidencial de 2019, cuando rozó el 50%. Hoy se reduce a apenas un poco más del 30%. El cataclismo que provocaron las PASO, con su consecuente crisis política post domingo electoral, generó zozobras y heridas que no sanaron. Apenas podría darle cierto pseudo alivio al Gobierno por lograr un empate técnico en la Provincia de Buenos Aires.

En las Primarias, Juntos por el Cambio, en ese distrito, alcanzó 3,1 millones de votos. Este domingo logró sumar casi 350 mil votos. La “epopeya” del oficialismo, “plan platita” mediante, es haber pasado de los 2,7 millones a más de 3,3 millones, adicionando más de 500 mil votos.

La urgencia es lograr que no se escape el dólar blue, que el viernes cerró a 200 pesos, tras tocar el jueves los 207 pesos. El Gobierno sostiene que no habrá un salto devaluatorio. Analistas económicos suponen que empezarán a deslizar al alza el dólar oficial con más velocidad que lo venían haciendo hasta ahora.

En la consultora Equilibra estiman que “el ingreso de agro-divisas en el último bimestre del año se ubicará un 20% por encima al de un año atrás (US$ 700 millones adicionales), pero unos US$ 720 millones por debajo del muy buen registro del bimestre septiembre-octubre”.

Ese mismo informe considera que podría haber “una pérdida de reservas netas de US$ 1.200 millones en lo que resta del año, con menor intervención oficial en el mercado de bonos con respecto a la de los últimos dos meses (por estacionalidad de la demanda de pesos de diciembre), y contabilizando los desembolsos remanentes de préstamos de multilaterales”.

Se acercan los pagos al FMI. En diciembre hay vencimiento de capital por US$ 1.892 millones, en enero 2022 hay vencimiento de capital por US$ 731 millones, en febrero se sumo a otro vencimiento de interés por US$ 372 millones, y en marzo hay vencimiento de capital por US$ 2.873 millones. Por lo cual el acuerdo urge.

No será un verano fácil. Como a veces suele pasar en la Argentina.

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