Van a ser dos meses -o puede que se extienda la incertidumbre- en los que el Gobierno se jugará varias carta decisivas.
Van a ser dos meses -o puede que se extienda la incertidumbre- en los que el Gobierno se jugará varias carta decisivas.
Todo febrero y marzo estarán signados por el deseo y la necesidad oficial de poder renegociar la deuda, el tema que monopolizará la agenda cotidiana.
Los mercados y la calle, los analistas y los agentes de carne y hueso de la economía real. El ansiado despegue, si es que se da, tiene fecha tope autoimpuesta por el presidente Alberto Fernández: el 31 de marzo. Pero algunos piensan que el partido se alargará.
Previo a ese “día D”, habrá varios hitos. El más cercano es el de mañana. En este superlunes se empezarán a ver algunas cartas. Solo algunas. Otras están resguardadas bajo 7 llaves.
Así lo hace sentir el Gobierno que se empecina en ampararse y repetir a destajo, como un mantra, el concepto de “sustentabilidad” para la deuda.
Decíamos que este lunes hay dos eventos, de distinta naturaleza, pero que darán señales a los mercados. Desde las 11 de la mañana se recibirán las propuestas para adherir a un canje ofrecido por el ministerio de Economía del bono dual AF20.
Este título fue emitido por Luis Caputo en su paso por Finanzas. Tiene la característica de que es en pesos, pero paga la cotización del dólar o tasa en pesos, según lo que fuera mayor. En este caso, el dólar oficial, obviamente. El monto ronda los 105 mil millones de pesos. Lo quieren postergar hasta agosto de 2021.
El otro evento es el fin de la extensión del plazo que tienen los acreedores de aceptar una propuesta de la Provincia de Buenos Aires de trasladar el pago del capital (de US$ 250 millones) del bono BP21 que vence el 26 de enero -aunque hay 10 días de gracia hasta el 5 de febrero- para el 1 de mayo.
Analistas consultados por A24.com consideraron que, en el primer caso, cualquier canje voluntario “es mejor que un reperfilamiento unilateral”. La propuesta que ofrece el Palacio de Hacienda para los tenedores del AF20 contiene un menú de bonos de diferentes necesidades para los inversores institucionales.
En ese sentido, concuerdan en que si el organismo liderado por Martín Guzmán avanzó en esta dirección es “porque saben que la adhesión va a ser decente”.
Otro economista consultado sostuvo que es “es lógico que acepten el canje porque no pueden comprar dólares” dado que los afecta el cepo.
Son “potenciales aceptadores” de esa propuesta que ofrece 4 alternativas, algunas de las cuales atadas al CER y al dólar.
Hay que observar que “un plazo fijo para una empresa está dando por debajo de la inflación”. Por ende, estos instrumentos resultan “atractivos”, explican.
“Llama la atención que lo prepararon para el lunes, tal vez previendo que la resolución del BP21 no sea favorable y que eso traerá ruido al mercado”, lanzó un economista a A24.com. Un dato: el AF20 lo tiene cerca del 24% el fondo Templeton.
“No debería haber mucho inconveniente porque es legislación argentina”, repite otro economista. Se estima que “está todo hablado” para que haya una alta participación en esta oferta de canje. El secretario de Finanzas, Diego Bastourre, había señalado que el 80% del bono dual lo poseían inversores extranjeros.
El caso de la jugada que lleva adelante el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, está más dificultoso. Tiene que lograr el 75% de adhesión. Algunos analistas ven las prórrogas como pérdida de credibilidad.
Otros consideran que las sucesivas extensiones y la vertiginosa negociación contrarreloj denota la conciencia sobre el alto costo que conllevaría no llegar a un acuerdo. Por eso Kicillof recalca, apoyo del presidente incluido, cada vez que puede lo de la “voluntad conciliadora”.
Puede pasar “que salga bien la aceptación del dual y mal lo de la Provincia”, indica un hombre que conoce de cerca los movimientos de los mercados. “Si las dos salen bien es noticia”, agrega.
El miércoles 5 de febrero, dos días después del superlunes, habrá también 3 eventos simultáneos y relevantes en el calendario de deuda.
En primer lugar, Guzmán se encontrará en el Vaticano con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva; el Senado sancionará la ley de sostenibilidad de la deuda; y, también, ese día se sabrá a ciencia cierta si finalmente la provincia de Buenos Aires cae o evita el default por los US$ 250 millones de capital del bono BP21. Semana caliente.
Es como el huevo y la gallina. En Nueva York reclamaron ver el plan económico. Desde el Gobierno sostienen que lo mostrarán una vez que esté cerrada la renegociación de la deuda.
Los acreedores argumentan que quieren ver las cartas y el Gobierno mantiene su postura del paso a paso “mostacesco”. Así lo hizo saber con la publicación del cronograma, en el que aclaró que la oferta de reestructuración de deuda se presentará recién en la segunda semana de marzo.
Desde Economía dan pocos datos. Algunas de las frases que se escucharon es que esa oferta no será ni muy amigable, ni muy agresiva. Repitieron el concepto de sustentabilidad.
A medida que pasen los días, y según las resoluciones de cada uno de estos momentos clave, las urgencias se acrecentarán.
Durante el primer semestre de este año, la Nación tiene que pagar servicios deuda por más de US$ 8.300 millones.
“El análisis trimestral permite observar que la mayor parte de los vencimientos se encuentran durante el segundo trimestre del año, que concentra el 85% del total de vencimientos del primer semestre 2020”, dice un informe de la consultora Invecq.
Y agrega datos para entender la necesidad de apurarse en la negociación y ganar la pulseada antes de abril:
Sigue el informe: “A ello se le suman vencimientos por más de US$ 5.400 millones entre los bonos de Ley local y Ley extranjera. Es decir que, si el Gobierno no logra llegar a un acuerdo con los tenedores de deuda argentina, afrontar los pagos del segundo trimestre en su totalidad, dejarán sobre la mesa las chances de que Argentina caiga en default en el segundo semestre de 2020”.
Estima el informe que “el segundo semestre comenzaría con un saldo de Reservas Internacionales netas cercano a US$ 3.200 millones”, algo insuficiente para afrontar las deudas contraídas.
Lo cierto es que Alberto Fernández confía en que poco a poco la economía empiece a encenderse. La tasa de referencia bajó del 63% al inicio de gestión a 48%, anunciada por el Banco Central este jueves pasado.
Además de los créditos a pymes, los bancos nacionales, nucleados en ADEBA, están lanzando créditos personales a tasas que rondan el 45%. Y este mes se estarán comenzando a cobrar los aumentos de suma fija que otorgó el Gobierno.
La apuesta es que la rueda del consumo y la reactivación empiece a girar.
Y que haya un clima de expectativas favorables en la economía real que pueda prender una luz de tranquilidad.
Los acreedores tendrán una palabra de peso en estos meses que marcarán el año y hasta la primera parte de la gestión Fernández.