El temor a una eventual corrección del sector tecnológico golpea especialmente a las acciones de riesgo y genera un movimiento de mayor cautela entre los inversores. Justamente, el sector tecnológico es uno de los pilares de los discursos económicos de la Argentina que avizora el presidente Javier Milei.
El impacto también alcanza a los bonos argentinos, que operan en baja, mientras el riesgo país volvió a ubicarse por encima de los 490 puntos básicos durante la jornada, después de haber terminado la semana pasada en 485 puntos.
En el frente cambiario, el dólar continúa siendo uno de los principales focos de atención. El mercado sigue evaluando el atraso cambiario, la demanda de cobertura y la capacidad del Gobierno para sostener la estabilidad cambiaria mientras avanza el calendario electoral y persisten dudas sobre la evolución de las reservas y el financiamiento. El Dólar oficial está en $1530 para la venta.
Los movimientos en Wall Street afectan a los bonos y al riesgo país. (Foto: Gentileza EE.)
A este escenario local se suma un factor externo particularmente relevante para Argentina: el petróleo. El Brent superó los US$108 por barril y llegó a niveles cercanos a US$109, impulsado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y problemas en infraestructura petrolera de Arabia Saudita.
El crudo caro tiene un efecto ambiguo para la Argentina. Por un lado, beneficia a compañías como YPF y Vista, cuyas acciones operaban en alza y reciben el impulso de mejores perspectivas para el negocio energético. Pero, al mismo tiempo, un petróleo internacional más elevado puede alimentar la inflación mundial y dificultar una eventual baja de tasas de interés.
Mientras, la Argentina se encuentra en la disyuntiva del mercado interno - con un precio de "equilibrio" - y los beneficios de exportar petróleo cuando sube el precio internacional. Sumado a los ruidos internos que ya comienzan a anticipar un año electoral. El cóctel es complejo y se nota.
El otro gran foco está en Estados Unidos: el mercado espera la decisión de la Reserva Federal del miércoles, mientras aumentan las apuestas a tasas más elevadas. La combinación de petróleo caro, rendimientos de bonos estadounidenses en ascenso y dudas sobre la burbuja de la IA genera un escenario internacional más adverso para los activos argentinos. Si la FED sube las tasas, "aspira" potenciales inversiones en países emergentes como el nuestro.
En ese contexto, las causas externas se mezclan con los interrogantes locales y explican la renovada volatilidad de acciones, bonos, dólar y riesgo país.
La incertidumbre en Wall Street afecta a la Argentina
El riesgo país mide, básicamente, la diferencia entre el rendimiento que exigen los inversores por los bonos argentinos y lo que rinden los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Cuando cae el precio de los bonos argentinos, su rendimiento sube y, por lo tanto, también aumenta el riesgo país.
En este caso se combinaron varios factores:
- Toma de ganancias global: después de varias jornadas positivas, los inversores comenzaron a vender activos de mayor riesgo. Los bonos argentinos quedaron dentro de esa corriente vendedora.
- Suba de las tasas internacionales: el bono estadounidense a 10 años superó el 5%, algo que no ocurría desde 2007. Cuando la deuda estadounidense ofrece un rendimiento mayor, los inversores tienen menos incentivos para asumir riesgos en mercados emergentes como Argentina. La mala gestión económica de Trump hace que la FED esté a punto de volver a subir el interés de las tasas.
- Petróleo muy caro: el Brent llegó a alrededor de US$109. El aumento del crudo genera temor a una inflación más persistente y, por esa razón, a tasas de interés internacionales más altas durante más tiempo. En Medio Oriente, el Golfo Pérsico es un problema al que ahora se suma el Mar Rojo.
- Problemas en los mercados tecnológicos: las dudas sobre las gigantes de inteligencia artificial provocaron una corrección de acciones, especialmente tecnológicas. Eso contribuyó al movimiento global de salida de activos considerados más riesgosos.
- Bonos argentinos: la baja de los títulos soberanos en dólares impactó directamente sobre el indicador. Es importante recordar que el riesgo país no sube porque JP Morgan decida modificar arbitrariamente el número: sube o baja fundamentalmente en función de los precios y rendimientos de los bonos que componen el índice.
Nueva suba del riesgo país, que se ubica en los 492 puntos. (Foto: Gentileza RAVA)
¿Y los problemas locales?
Ahí está la segunda parte de la explicación. Argentina sigue teniendo un riesgo específico elevado, aunque haya mejorado muchísimo respecto de años anteriores. El mercado continúa mirando la capacidad del Gobierno para sostener el equilibrio fiscal, acumular reservas, conseguir financiamiento y atravesar el escenario político y electoral.
De hecho, el indicador había logrado mantenerse debajo de los 500 puntos durante la semana pasada, llegando a 491 puntos el jueves.
Por eso, el movimiento hasta 494 puntos puede interpretarse más como una combinación de factores internacionales y la toma de ganancias sumada a la vulnerabilidad propia de los activos argentinos, y no como un cambio drástico en los fundamentos económicos del país.
La clave es el petróleo: si el Brent continúa cerca de US$100-110, mantiene presión sobre la inflación mundial, las tasas de EE.UU. y el costo del dinero. Y ese escenario termina afectando a Argentina porque hace que los inversores sean más selectivos con los bonos de países emergentes. A Empresas como YPF - en una clara matriz exportadora - ese número lo beneficia. Pero el mercado interno, sostener el precio de la nafta y sus derivados es un problema complejo en este momento, con su reflejo en los números mensuales de la inflación, que se ubicó en el 1,7% en el mes pasado.
La caída de las acciones argentinas que cotizan en Wall Street tuvieron un acompañamiento moderado de los bonos. . Los papeles soberanos de la deuda, este lunes caen un 1%, sacudidos por esta suma de elementos locales e internacionales que complican a la macro argentina.