Día del emprendedor

Emprender después de los 40: 3 historias de argentinos que lo hicieron y comparten su experiencia

Aunque la idea de emprender se asocia a veces con los jóvenes, lo cierto es que la edad no es impedimento para concretar un proyecto propio. Los casos de estos emprendedores +40.
Carlos Toppazzini
por Carlos Toppazzini |
Emprendedores +40: Martín

Emprendedores +40: Martín, Gorosterrazu y Sepulveda. Los 3 decidieron emprender y aprovechar la experiencia de los años. (Foto archivo)

En Argentina, 23,3% de los adultos está involucrado en algún tipo de emprendimiento, según un informe de Global Entrepreneurship Monitor (GEM). Esto significa que casi 1 de cada 4 argentinos es emprendedor y, en ese universo, 53,7% son hombres y 46,3%, mujeres.

Las cifras muestran también el rol clave que desempeñan los emprendedores en la economía y, sobre todo, en la tarea de inspirar a más personas a iniciar su propio proyecto en busca de mayor bienestar y desarrollo personal.

Emprender después de los 40: ventajas y desventajas

En ese sentido, aunque muchos creen que el desafío de comenzar un emprendimiento es exclusivo de los jóvenes, pero la realidad muestra otra cosa.

Para concretar un emprendimiento es importante la innovación, persistencia, ambición y muchas otras características, pero la edad no es un factor limitante.

Es decir, se puede emprender perfectamente pasados los 40 años, sólo hay que tener claras las ventajas y desventajas de comenzar un negocio propio en edad adulta. Por lo demás, más edad es más experiencia.

Además, luego de los 40 años, por lo general, se dispone de una mayor seguridad financiera y un emprendedor de esa edad tiene más probabilidad de haber reunido ahorros y contar con respaldo económico. Una gran ayuda para las primeras etapas de la empresa.

Por otro lado, con más experiencia, se conocen mejor las fortalezas y debilidades propias. Al iniciar un negocio después de los 40, lo normal es haber trabajado antes en diferentes cargos y con distintas responsabilidades, lo que representa una gran oportunidad.

Como dueño del emprendimiento será más fácil delegar tareas, decidir, coordinar y administrar recursos.

Sin embargo, también habrá desventajas asociadas con el inicio de un negocio ya de grande. Hay hábitos afianzados, se puede ser menos receptivo a ideas, a nuevas tecnologías.

Asimismo, empezar un negocio cuando no se es tan joven requiere romper con muchas rutinas y tratar de adoptar nuevos enfoques.

Historias de emprendedores +40

Existen muchos ejemplos exitosos de personas que decidieron lanzarse con su propio emprendimiento después de los 40 años y que confirman que es posible.

A continuación, repasamos 3 casos argentinos en primera persona que revelan cómo fue la experiencia y qué los motivó a emprender después de los 40 años.

La tecnología en el camino emprendedor

Para Gastón Gorosterrazu, CEO de Aptugo, los 40 fueron la edad ideal para emprender. Después de transitar por diversas compañías, en distintos roles, sabía que ir a lo seguro lo llevaría al éxito.

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“Tuve mi primer emprendimiento antes de los 20 y el segundo ya pasados los 40, lo que me permitió valorizar la experiencia que conseguimos de adulto”, cuenta.

Según el aprendizaje del creador de la primera herramienta visual inteligente de desarrollo de software en Argentina, a los 40 se busca solucionar un problema que se ve desde hace mucho tiempo y que nadie lo abordó.

“El emprendedor ideal es la persona que decide hacer la herramienta que solucione los problemas que vivió durante su carrera pasada”, asegura Gastón.

Por otro lado, considera que la resistencia puede ser un factor que juega en contra, “ya que se trabaja 24x7 y no es lo mismo que tener 20 años”. Igualmente, sabe que una vez que se arranca no se para porque uno hace algo en lo que se cree.

“Cada día estoy más convencido de que es totalmente posible emprender a los 40 años, sólo cambian los objetivos, las dificultades y las realidades”, reconoce.

Un emprendimiento de inversiones en Real Estate

“Siempre tuve espíritu emprendedor”, adelanta Joaquín Sepúlveda Lemus, fundador y director de Simplestate, una plataforma argentina de inversiones en Real Estate. Y aclara que, más allá de la edad, “emprender no es para todos”.

En el 2019, trabajando en un coworking conoció a quien hoy es su socio, Gonzalo Abalsamo y enseguida se complementaron para encarar el emprendimiento: “Nos unió el mismo sentimiento de que emprender es tener siempre metas y trabajar para cumplirlas”.

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En ese sentido, sostiene, “cuando emprendes, todos los desafíos están sobre tus hombros, no tenés la posibilidad de hacer la plancha, siempre hay que renovar energías y estar preparados para lo que sea”.

Su experiencia en relación de dependencia le sirvió para darse cuenta de que depender de una corporación para ascender no era para él. Por eso, en el año 2020 y con 40 años dio inicio a la operación de la compañía.

“Como emprendedor no hay mucho espacio para los logros, la mayor parte del tiempo la dedicamos a vivir desafíos permanentes”, asegura; y agrega que “la cualidad que define a un emprendedor no es la edad, sino tener siempre nuevos desafíos”.

Emprender para la producción agropecuaria

“No me importó demasiado la edad en su momento. Yo tenía 54 años, me surgió una idea que me motivó mucho y empecé a meterme en el tema y así fui creando lo que hoy es la compañía”, recuerda Vicente Leo Martín, fundador y CEO de Flash Agro, un marketplace para compra-venta de servicios y productos asociados a la producción agropecuaria.

A partir de esa idea, Vicente convocó a quienes hoy son sus socios y con quienes coincidió en el entusiasmo por el emprendimiento. El eslabón que los unió y los hizo arrancar fue la motivación de lo que podía ser un gran proyecto.

Aun así, les costó bastante tiempo redondear la idea y definir lo más importante. Algo difícil al empezar era que cada uno tenía sus actividades y ninguno estaba 100% dedicado al proyecto, lo que hacía que fuera todo más lento.

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“Obviamente, la disponibilidad de plata fue un obstáculo y sobre todo ahora, que estamos bastante encaminados con el emprendimiento. Pero el tiempo es lo que menos alcanza y lo más difícil de manejar”, considera.

Aunque trabajó muchos años en una empresa familiar, y en el último tiempo estuvo más involucrado en el sector agropecuario, se reconoce como una persona que nunca fue de quedarse haciendo lo mismo, por lo que siempre está buscando opciones de mejora en cualquier actividad.

“Antes de emprender, venía de una situación complicada de fracaso, tras fracaso y el hecho de encontrar algo interesante para un proyecto propio me motivó mucho y me sirvió para darme cuenta de que podía lograr algo valioso, más allá de la edad que tenía”, finaliza.

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