Desde diciembre pasado, hubo tres medidas motorizadas desde el Senado, en Cristina Kirchner, que alejan un programa con el organismo internacional de Facilidades Ampliadas, con reformas estructurales para la economía. La nueva ley de movilidad previsional conspira con un sendero hacia el equilibrio fiscal en los próximos años.
Ello incluye el pago de adicionales o bonos a jubilados para compensar pérdida frente a la inflación que, si bien es una medida justa, tiene como contracara un mayor costo fiscal para Guzmán.
La segunda medida contra el acuerdo con el FMI vino del Enargas a cargo de Federico Bernal.
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Cristina Kirchner con Máximo Kirchner en el acto por el Día de la Memoria. (Foto: Telam)
El funcionario resaltó en una serie de entrevistas que la política en materia de tarifas no está en función del déficit fiscal. Comparó las tarifas en ese sentido con la educación o la justicia, servicios por los que el Estado no cobra. Traducido, significa que Guzmán deberá seguir pagando subsidios y por ende, se le complicará aún más la reducción del rojo fiscal.
Por último, la tercera medida, fue la suba del mínimo no imponible de Ganancias a asalariados y a jubilados que le genera una pérdida en la recaudación de impuestos. La suba en la alícuota de Ganancias a empresas no compensa esa pérdida y además genera recursos a partir del 2022.
El posicionamiento internacional
Las relaciones internacionales del gobierno argentino complican además los acercamientos a Estados Unidos. La salida del país del Grupo de Lima, club de naciones que condena la actuación de Nicolás Maduro en Venezuela, es una señal en contra. Lo mismo genera el acercamiento de la Argentina a Rusia por las negociaciones para comprar las vacunas Sputnik y a China.
Recuérdese que Joseph Biden acaba de calificar a Vladimir Putin como “asesino”. Y que el gobierno norteamericano observa con atención los movimientos de China en la Argentina. Debe consignarse aquí el interés chino en apropiarse en la próxima licitación de la Hidrovía, la autopista fluvial por la que salen las exportaciones agropecuarias argentinas.
De esta manera Martín Guzmán deberá digerir un default a fin de mayo con el Club de París. En 2021, los vencimientos de 1.870 millones de dólares en septiembre y otro tanto en diciembre, se cubrirán con los dólares que aporte el FMI.
El organismo repartirá a sus 190 países miembros los “Derechos Especiales de Giro”, un activo para reforzar reservas en plena pandemia. Pero en 2022 los vencimientos son impagables para la Argentina dado que suman u$s 20.000 millones.
¿Puede entrar en default Argentina con el FMI el año próximo? Difícil que se llegue a esa instancia inédita, pero lo concreto es que desde ayer las probabilidades de que ello ocurra se incrementaron.