La OCDE alertó que el crecimiento todavía podría ser más bajo si se materializan algunos de los riesgos que planean sobre su escenario, empezando por una mayor escalada en las tensiones comerciales, la persistencia de la incertidumbre sobre el Brexit o el fracaso de los estímulos activados por Beijing para impedir una fuerte ralentización en China.
También pesarán la vulnerabilidad del sistema financiero ante la situación macroeconómica, la elevada deuda corporativa o una suba duradera del precio del petróleo por crisis geopolíticas.