Opinión

Renta inesperada: qué pasaría ante una pérdida "inesperada"

El impuesto que impulsa el Gobierno sigue envuelto en la polémica. Cuál es su base ideológica, cómo lo perciben en el sector privado y qué haría el Estado si por las mismas causas, las empresas perdieran ingresos.
Renta inesperada: la argumentación del Gobierno es que se trata de ganancias que no surgieron de inversiones

Renta inesperada: la argumentación del Gobierno es que se trata de ganancias que no surgieron de inversiones, ni de emprendimientos productivos, sino del contexto internacional. 

Por Miguel La Vista (*)

El Gobierno Nacional está impulsando en estos días un nuevo gravamen, la renta inesperada, para continuar su política recaudatoria donde lo que no prima es la racionalidad ni la planificación.

En un punto, nos hace recordar a la tristemente célebre Resolución 125, que, en 2008, tuvo como objetivo ampliar las retenciones sobre la soja, lo que derivó a su vez en una enorme crisis institucional ante el famoso “no, positivo” del entonces vicepresidente Julio Cobos, en el Senado de la Nación.

El proyecto de renta inesperada tiene como finalidad que aquellas empresas que se vieron beneficiadas por la invasión de Rusia a Ucrania aporten una alícuota extraordinaria de 15% para regular esas ganancias imprevistas que tuvieron estas compañías.

De esta forma, las empresas alcanzadas son aquellas con Ganancia Neta Imponible o Ganancia Contable superior a mil millones de pesos. Además, deben haber tenido un margen de ganancia superior al 10% en 2022 y un aumento de mínimamente el 20% en 2022 con relación a 2021.

La argumentación del Gobierno para proponer la aplicación de este impuesto es que se trata de ganancias que no surgieron de inversiones, ni de emprendimientos productivos, sino meramente del contexto internacional por el conflicto entre Rusia y Ucrania, y que, en ese sentido, la renta inesperada de estas empresas favorecería la concentración de capital en pocas manos.

¿Renta inesperada vs. sector privado?

Las empresas de gran tamaño no son los enemigos de lo que llaman “el pueblo”. Ensañarse con el sector privado, que produce en realidad, no es más que pegarse un tiro en el pie.

Una empresa con márgenes exitosos es una empresa que emplea, que reinvierte y que, a su vez, contrata a un conglomerado de pymes para que sean sus proveedoras. Al ahogar a una empresa grande, también lo hace con un sinnúmero de personas y empresas más pequeñas. Entonces, por qué cortar esta espiral potencialmente virtuosa con la aplicación de una alícuota cuyos fundamentos legales son al menos cuestionables.

Qué pasaría ante una pérdida inesperada

Si analizamos el tema en mayor profundidad, esta iniciativa es ideológica, y su base intelectual es considerar que la propiedad privada no existe y que todo potencialmente podría quedar en manos del Estado o bien que es el Estado quien puede intervenir y dictaminar el rumbo económico de una empresa.

Por otra parte, con la aplicación de un gravamen de este tipo, cómo esperamos que las corporaciones quieran realizar grandes inversiones en el país. Mientras tanto, somos testigos del éxodo de empresas argentinas y también de particulares de alto patrimonio a otros países de Latinoamérica, con condiciones jurídicas más favorables y menos inciertas.

Por último, si estas empresas tuvieran que pagar impuestos por dividendos extras que les dejó una situación favorecida por el mercado internacional, el día de mañana, si se encontraran con números en rojo por motivos coyunturales, ¿vendrá el Estado a salvarlas ante la pérdida “inesperada”?

Creo que todos ya sabemos la respuesta.

(*) El autor es especialista en temas tributarios. Socio de La Vista Casal.

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