Esta afirmación de Bolsonaro es, cuanto menos, controvertida. Efectivamente, en números absolutos, Brasil es el cuarto país del mundo cantidad de personas vacunadas: 15.209.201 habitantes. Pero cuando se pone en relación a la población total del país (209,5 millones) llega apenas al 7%. Baja al puesto 43 en el mundo.
Pero lo que más indignó a gran parte de la población fue otra de sus afirmaciones por cadena: "En breve, volveremos a nuestra vida normal”.
La gente no esperó que finalizara su discurso. Mientras hablaba, estalló el "panelaço", un "cacerolazo" estruendoso en las principales ciudades del país.
La popularidad de Bolsonaro está en su nivel más bajo desde que llegó al poder. Haber minimizado el efecto de la pandemia y, especialmente, negarse a los aislamientos o cuarentenas desde el inicio, son ya un fracaso sanitario sin dudas a nivel mundial.
Reunión con gobernadores
Bolsonaro sabe que los anuncios no bastan. El país necesita recuperar el año perdido en la lucha contra la pandemia. Por eso, este miércoles se reúne con los gobernadores, con muchos de los cuales está enfrentado por ser partidarios de aplicar severas restricciones de movilidad. Incluso ayer, el día que superó el récord de muertos, Bolsonaro volvió a criticar y descalificar los confinamientos.
Pero ahora, parece que el Presidente está dispuesto a tomar en serio los datos de la realidad. Recibirá a los mandatarios estaduales en el palacio de la Alvorada, la residencia presidencial. Es difícil, pero tal vez surja, por primera vez, un atisbo de una política nacional y acciones coordinadas contra el Covid-19.
De todas maneras, Bolsonaro solo insiste en que Brasil entero contará con las vacunas necesarias. Al día de hoy, necesita multiplicar por 14 el ritmo de vacunación para lograrlo. Está tan lejos de ese objetivo como de lograr recuperar su imagen negativa. En un país desbordado por la pandemia.