Ya su primer ministro del área, Luiz Henrique Mandetta, señaló que la cloroquina debió dejar de aplicarse en pacientes con COVID-19 porque experimentaban severas arritmias.
En Estados Unidos, en tanto, Trump aseguró que toma una pastilla por día del remedio que surgió para tratar la malaria.
Advertencias nunca escuchadas
Más allá de estas opiniones, la Agencia de Medicamentos y Alimentación de EE.UU. (FDA) se pronunció en abril contra del uso de la hidroxicloroquina o la cloroquina para el tratamiento del COVID-19 fuera del entorno hospitalario o de un ensayo clínico. La organización señaló también los problemas con el ritmo cardíaco como uno de los daños colaterales.
Sin embargo, nada de esto parece detener a Bolsonaro. En una entrevista online subida a las redes, incluso hizo una broma en la que mezcló cuestiones ideológicas y utilizó el nombre de una popular bebida a base de guaraná para separar a quienes aceptan tomar esta droga de quienes la rechazan.
"Quien es de derecha toma cloroquina, quien es de izquierda....Tubaína", expresó.