Guerra en Medio Oriente

El nuevo revés de Donald Trump en la disputa por el tránsito en el estrecho de Ormuz

El presidente de Estados Unidos dice cada día una cosa diferente sobre la marcha de la guerra. Está enfocado especialmente en un "cambio de régimen en Irán" que permita abrir el estrecho de Ormuz a los petroleros. Pero Irán sigue impasible en su decisión de controlar ese paso.

Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
En 5 semanas Trump propuso muchas soluciones. Pero la guerra sigue y el estrecho de Ormuz no está liberado para los petroleros. (Foto: A24.com)

En 5 semanas Trump propuso muchas "soluciones". Pero la guerra sigue y el estrecho de Ormuz no está liberado para los petroleros. (Foto: A24.com)

Desde una guerra breve a un "cambio de régimen" o una guerra devastadora. Todas las iniciativas de Donald Trump frente a Irán empiezan a exhibir un rasgo común: mucha amenaza, poca eficacia y un costo geopolítico cada vez más alto. El presidente de Estados Unidos pasó en pocas semanas de prometer una rápida rendición de Teherán a aceptar, al menos en privado, que la guerra podría terminar sin haber reabierto el Estrecho de Ormuz, el punto neurálgico por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Esa sola admisión ya es leída en los mercados como una señal de fracaso estratégico.

En el plano militar y diplomático, Trump tampoco logró quebrar la posición iraní. Teherán calificó de “irrealistas” las propuestas de paz de Washington y mantuvo su presión sobre la navegación comercial, mientras el republicano osciló entre las amenazas de destruir la infraestructura energética iraní y llamados públicos a que otros países “vayan al estrecho y simplemente lo tomen”. Lejos de ordenar el tablero, esa retórica terminó exponiendo la falta de una salida clara y la incomodidad de aliados europeos que no quieren quedar arrastrados a una guerra abierta.

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El mayor revés, sin embargo, está en Ormuz. Irán no sólo logró sostener el cierre parcial del paso, sino que además intenta convertir ese control en una herramienta política y económica. Ya avisó que los barcos deben coordinar con su Armada para atravesar la zona y que sólo tendrán paso seguro las embarcaciones consideradas “no hostiles”.

En los hechos, eso funciona como una suerte de peaje geopolítico: quien quiera cruzar, deberá aceptar las reglas de Teherán. El parlamento iraní respaldó esa idea de un "peaje" por pasar por el estrecho de Ormuz. Pese a que la otra orilla del estrecho pertenece a Omán, aliado de Estados Unidos.

El resultado es el opuesto al que prometía Trump. En vez de disciplinar a Irán, la crisis fortaleció su capacidad de presión sobre el comercio energético global, disparó el precio del Brent y dejó a la Casa Blanca atrapada entre la escalada y una negociación desde una posición más débil.

El estrecho de Ormuz y el "peaje" de Irán

El estrecho es clave para el comercio mundial del petróleo y del gas. Por allí circula el 25% del transporte marítimo diario de crudo. O circulaba, porque Irán, con misiles, drones y minas en el mar, cerró de hecho ese paso y encareció el petróleo y el gas en todo el mundo. El Parlamento iraní impulsa ahora esa especie de “cabina de peaje” para los superpetroleros. Hicieron una cuenta muy simple: con todos los barcos que pasan por allí, además de lo que gana por la venta de petróleo iraní, el peaje supondría unos 100.000 millones de dólares anuales adicionales.

estrecho de ormuz paralizado
El 25% del petróleo diario pasa por el estrecho de Ormuz. Hoy, paralizado por Irán. (Foto: A24.com)

El 25% del petróleo diario pasa por el estrecho de Ormuz. Hoy, paralizado por Irán. (Foto: A24.com)

Y, si se comparan los datos, la posibilidad de un “peaje” resulta aún más seductora. Por el estrecho de Ormuz sale parte del petróleo de Arabia Saudita, uno de los principales productores mundiales. También pasa el de Irak, Kuwait, Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y, finalmente, Omán, aunque este último tiene salida libre al mar Arábigo.

Pero Irán no es un gran exportador de petróleo. Es importante, sí, pero no está entre los primeros. Sus exportaciones le reportan unos 80.000 millones de dólares anuales. Solo el peaje le dejaría 20.000 millones más por año.

De nuevo, la propuesta de Irán parece inviable, al menos mientras dure la guerra. Omán, en el sudeste, y Emiratos Árabes Unidos, en el suroeste, tienen el mismo derecho que Irán. Comparten el paso de Ormuz, por lo que el límite está en el medio de esos 35 kilómetros que hoy tienen en vilo al mundo. Aunque, en este escenario, todo parece posible. Sobre todo mientras Donald Trump diga una cosa y luego la contraria sobre el mismo tema.