Estados Unidos hundió este miércoles el buque de guerra iraní IRIS Dena cerca de las aguas territoriales de Sri Lanka, en un ataque que dejó al menos 87 muertos, más de 30 heridos y 61 desaparecidos.
El secretario de Defensa norteamericano confirmó que un submarino torpedeó la fragata iraní en aguas internacionales. La nave se hundió a unos 40 kilómetros de Galle, en Sri Lanka, en medio de la escalada militar en Oriente Medio.
Estados Unidos hundió este miércoles el buque de guerra iraní IRIS Dena cerca de las aguas territoriales de Sri Lanka, en un ataque que dejó al menos 87 muertos, más de 30 heridos y 61 desaparecidos.
La confirmación llegó por parte de Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, quien informó que un submarino norteamericano torpedeó la fragata cuando se encontraba en aguas internacionales.
“Un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní que creía estar a salvo en aguas internacionales. En cambio, fue hundido por un torpedo”, declaró ante la prensa.
Hegseth calificó la operación como una “muerte silenciosa” y aseguró que se trata del primer hundimiento de un buque enemigo por un torpedo estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial. “Como en aquella guerra, estamos luchando para ganar”, sostuvo.
Desde el Pentágono señalaron que uno de los principales objetivos de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el sábado, es debilitar la Armada iraní.
Las primeras informaciones sobre el hundimiento habían sido brindadas por el canciller de Sri Lanka, Vijitha Herath, cuando aún no se conocían las causas. Ante el Parlamento, informó que en la fragata viajaban 180 tripulantes al momento de emitir la señal de socorro.
“Era un buque de la Armada iraní, el IRIS Dena. A las 06:00 enviamos un primer navío de la Marina y a las 07:00 un segundo buque. Rescatamos a 30 personas gravemente heridas”, detalló.
La llamada de auxilio fue recibida a las 05:08 hora local. Menos de una hora después, unidades navales y un avión fueron desplegados hacia la zona, situada a unos 40 kilómetros al sur del puerto de Galle.
Cuando los rescatistas llegaron, la fragata ya se había hundido por completo y solo quedaba una mancha de petróleo sobre el mar.
La Marina ceilandesa confirmó la recuperación de 87 cuerpos. Los primeros 27 fueron trasladados al Hospital General de Karapitiya, donde también permanecen internados 32 marineros heridos.
La fragata participaba en un ejercicio militar en el puerto indio de Visakhapatnam antes del incidente. Según el portavoz de la Marina de Sri Lanka, Buddhika Sampath, durante las tareas de rescate no se observó la presencia de otras embarcaciones militares en la zona.
El ataque se produce en un contexto de fuerte escalada en Oriente Medio tras los recientes bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, una ofensiva que elevó la tensión regional y generó amenazas cruzadas.