Salvados por un milagro
Steve Sweeney y su camarógrafo vivieron uno de los momentos más extremos de sus carreras mientras cubrían la escalada militar en la frontera entre Israel y Líbano. Se encontraban transmitiendo en vivo desde las cercanías de Nahariya, una zona especialmente sensible por su proximidad a los focos de conflicto.
La escena parecía, al menos en apariencia, bajo control. Sweeney hablaba a cámara con tono profesional, describiendo reportes de misiles entrantes y la tensión creciente en el norte israelí. Detrás suyo, el paisaje urbano y la costa daban una falsa sensación de calma. Pero esa calma se quebró en segundos.
Un silbido agudo, apenas perceptible al inicio, anticipó lo inevitable. En cuestión de instantes, un misil impactó a escasos metros del lugar donde estaban. La explosión fue brutal. El estruendo interrumpió la transmisión y sacudió la imagen. La cámara tembló violentamente mientras una nube de humo y polvo envolvía la escena. Sweeney apenas tuvo tiempo de dar unos pasos hacia adelante y luego se produjo la tremenda explosión del misil.
Ambos quedaron momentáneamente desorientados por la onda expansiva. Luego, pudieron comprobar que tenía heridas por los que debieron ser enviados a un hospital. Por unos segundos hubo una confusión absoluta. Fragmentos y escombros cayeron alrededor. El sonido ensordecedor dejó paso a un silencio tenso, apenas roto por la respiración agitada de los dos hombres.
La cercanía del impacto dejó en claro lo ajustado de su escape. El misil había caído prácticamente a centímetros de su posición, lo que podría haber sido fatal. Sin embargo, una combinación de reflejos rápidos, ubicación circunstancial y pura suerte marcó la diferencia.
Minutos después, aún visiblemente afectados, lograron reubicarse y confirmar que estaban a salvo. El episodio se convirtió rápidamente en una muestra cruda de los riesgos que enfrentan los periodistas en zonas de guerra y se ha viralizado en todo el mundo.
El periodista de RT señala a Israel por el misil que casi los mata
Ya en el hospital - todavía con el chaleco antibalas que lo identifica como hombre de prensa - Sweeney hizo una breve declaración en la que acusó a Israel por haber lanzado ese misil. "El enemigo israelí nos apuntó deliberadamente en el puente de Qasmiya mientras vestíamos uniformes oficiales de Prensa", dijo.
También intervino un personaje mundial muy conocido. La portavoz del Kremlin, María Zajarova, vinculó este caso con los periodistas que murieron cubriendo la guerra en la franja de Gaza. "El ataque de un avión israelí contra el equipo de RT en el Líbano no puede calificarse de casual", dijo y agregó: "Sobre todo, teniendo en cuenta que el misil no impactó en un 'importante objetivo militar estratégico', sino en el lugar donde se realizaba el reportaje".