Cinco actividades para mantener la actividad cerebral y evitar su deterioro. (Foto: Gentileza Latamfingers)
El trabajo tiene varios aspectos positivos que propone, justamente, para preservar el mayor tiempo posible, la actividad correcta de las neuronas y el cerebro: los resultados mostraron que quienes participaron de esta intervención multidominio lograron una mejora del 55% en la función cognitiva global respecto del grupo que solo recibió recomendaciones generales sobre hábitos saludables.
También se observaron avances en la memoria, la atención y las funciones ejecutivas, capacidades fundamentales para la vida cotidiana.
Lucía Crivelli, especialista en el estudio del cerebro y su capacidad para mantener su actividad cognitiva. (Foto: Cuenta de Instagram de Crivelli)
El aporte desde la Argentina para preservar la capacidad cerebral
Todo comenzó - dice la neuropsicóloga argentina - por un aporte de una iniciativa inspirada en el estudio finlandés FINGER. Así nació este estudio que es tomado como el primer gran ensayo en demostrar que una intervención multidominio sobre el estilo de vida podía mejorar el rendimiento cognitivo en personas con mayor riesgo de deterioro.
“LatAm-FINGERS demuestra que la prevención del deterioro cognitivo en América Latina no sólo es posible, sino que también puede construirse a partir de evidencia generada en nuestra propia región. Hoy sabemos que la prevención no puede pensarse como una recomendación aislada, sino como una intervención integral, estructurada y sostenida en el tiempo”, sostiene Crivelli.
Uno de los aportes singulares de este trabajo es que crea un nuevo campo poco explorado en América Latina. Se propuso adaptarlo a las características sociales, culturales y sanitarias de la región para determinar si una estrategia similar podía implementarse con éxito en contextos muy diferentes entre sí.
El programa combinó los cinco componentes ya destacados: la actividad física supervisada, una alimentación saludable adaptada a las costumbres de cada país, seguimiento y control de factores de riesgo cardiovascular, ejercicios de entrenamiento cognitivo y actividades destinadas a fortalecer la interacción social.
Se buscó entonces ver si actuar de manera simultánea sobre varios factores modificables tendría un efecto mayor que abordar cada uno por separado o limitarse a brindar recomendaciones generales.
Conclusiones positivas del estudio
Los grupos mejoraron su rendimiento cognitivo a lo largo del seguimiento, con una evolución significativamente mayor entre quienes participaron del programa estructurado. Además del incremento en la cognición global, el beneficio se extendió a funciones particularmente sensibles al envejecimiento, como la memoria episódica, la atención y las funciones ejecutivas.
El trabajo mostró estos resultados en América Latina. De los 1065 participantes que comenzaron el ensayo, el 82,3% completó los dos años de seguimiento. Con ese alto porcentaje de seguimiento, sus conclusiones son perfectamente válidas para ensayar caminos propios en la región para ayudar a mantener las funciones cognitivas y evitar su deterioro.
En el segmento publicado en The Lancet, sobre como interpretar estos resultados tras dos años de trabajo dice: "Estos hallazgos amplían la evidencia científica sobre las intervenciones multidominio en poblaciones que históricamente han estado subrepresentadas...para reducir el riesgo de deterioro cognitivo frente al rápido crecimiento de la carga de la demencia en los países de ingresos bajos y medios".