El inicio de la pandemia
El 31 de enero, España registró el primer contagio en La Gomera, una isla de las Canarias. Se trató de un hombre que habría contraído el COVID-19 en un viaje a Alemania.
Pero el 24 de febrero, el virus llegó a la península y el 9 de marzo, el gobierno decidió suspender las clases
Crecimiento diario de la pandemia
Durante 28 días consecutivos, el COVID-19 registró una superación del número de fallecidos. Solo a fines de marzo o principios de abril, la curva comenzó a “amesetarse” y así permaneció mucho tiempo.
Desde marzo a mayo tuvo casi un promedio de 160 casos por millón de habitantes. Madrid necesitó que transcurrieran 70 días para que el "índice R" fuera menor a 1, lo que implica que los contagios están en remisión.
Y luego, la curva descendió durante junio y julio. Pero en agosto, el mes más importante del verano europeo, los casos volvieron a dispararse. A fines de agosto se volvieron a ubicar en torno a los 160 por millón de habitantes.
Rebrote, pero diferente
Madrid encabeza la suba de casos en España (porque el COVID-19 jamás se fue) y preocupa también en Europa. Sin embargo, las autoridades sanitarias de ese país aseguran que esta etapa de la pandemia es diferente: tienen más experiencia y los hospitales están mejor preparados, afirman.
De hecho, a pesar de contabilizar cifras comparables a los duros meses de marzo, abril y mayo, el número de camas en UTI (terapia intensiva) es del 6%. No obstante, en Madrid la cifra se eleva al 16%.
Además, ahora poseen una mayor capacidad de testeo y detección que lo que ocurría en el inicio de la pandemia.
Septiembre, un desafío
La llegada del otoño plantea un verdadero reto para Madrid en particular y para España en general. Los casos ahora se concentran en la población de entre 20 y 49 años en promedio. El aspecto positivo es que favorece la recuperación y disminuye la posibilidad de mortalidad.
No obstante, el “ocio nocturno”, las reuniones y ciertas actitudes de los más jóvenes han contribuido a la dispersión del virus.
Queda el desafío de la vuelta a clases presenciales para el ciclo 2020/2021. Y terminadas las vacaciones, “la nueva normalidad” implica intentar recuperar puestos de trabajo para relanzar la economía española. Junto a la italiana, las más afectadas de Europa.
El Ministro de Sanidad, Salvador Illia, es optimista sobre los planes de vacunación contra el COVID-19.
“Todo parece indicar que podríamos estar en disposición a finales de año de empezar a recibir dosis seguras para empezar a vacunar a ciertos colectivos en nuestro país”, asegura. Como por ejemplo, personal de la sanidad y pacientes de riesgo.
De todos modos, pese al optimismo de las autoridades, toda Europa mira con atención la evolución de la enfermedad, previendo que lo que allí suceda pueda reflejar lo que suceda en el resto del continente.