La decisión se produce pocos días después de que una jueza federal argentina ordenara frenar el avance de Sea Lion y mientras el Gobierno de Javier Milei impulsa denuncias y procedimientos contra las empresas que participan de la explotación.
La Argentina sostiene que las licencias otorgadas por las autoridades isleñas son ilegales y que la explotación de recursos naturales en la zona requiere autorización argentina. El Reino Unido, por su parte, respalda los permisos y sostiene una posición contraria.
Además, las autoridades de Malvinas aprobaron que una subsidiaria de Navitas adquiera el 65% del bloque PL001, vecino al área de Sea Lion. Justo cuando en Nueva York, el presidente Javier Milei hablará de este tema en su discurso ante las Naciones Unidas.
Y este martes, el primer ministro británico se reunirá a solas con el presidente Donald Trump. Justamente, dos alertas de los Estados Unidos - en el sentido de "revisar" su apoyo tradicional al Reino Unido por la cuestión Malvinas- fueron las que dispararon esta escalada en los reclamos de la Argentina y esta respuesta británica.
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