China en cambio, con este proyecto tiene tres objetivos al mismo tiempo. Por un lado, una cuestión similar a los rusos: conocer cómo está compuesta una parte muy inicial de las entrañas de la Tierra. El planeta tiene un núcleo que va desde los 2.391 km hasta los 6.731 km. de profundidad.
La experiencia china llegará poco más abajo de 11 kilómetros en la corteza, cuya capa se extiende hasta los 70 km. de profundidad).
Pero será muy importante para conocer la composición de elementos que fueron moldeando a nuestro hogar entre llegará a capas que datan del período cretácico del planeta, entre 66 y 145 millones de años de antigüedad.
Pero además, se buscará la posible existencia de reservas desconocidas de gas o de petróleo. Eso sería toda una revolución y una gran noticia, ya que solo en las fosas marina se ha podido hallan reservas de ese tipo. Los pozos petroleros o reservas gasíferas están a una mucho menor profundidad en el suelo.
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La maquinaria que se emplea para excavar hasta 11 km. de profundidad es lo más moderno de la tecnología, otro desafío de China en su carrera por el liderazgo mundial. (Foto: Gentileza BBC)
La zona elegida para el "gran agujero chino"
Taklamakán, es el segundo mayor desierto de dunas del mundo y está situado en la región autónoma Uigur de Xinjiang. Allí comenzó esta ambiciosa excavación.
A diferencia del caso ruso, los chinos se pusieron plazos: una duración prevista de 457 días en los que los operarios manejarán más de 2.000 toneladas en equipos y maquinaria. Es decir un trabajo sin pausa durante un año y tres meses.
Xi jinping, en su tercera presidencia consecutiva quiere para China el liderazgo mundial en economía, desarrollo y tecnología. Por eso creó un programa especial para que la comunidad científica avance en la exploración de las profundidades de la corteza terrestre.
Para este trabajo pondrán a prueba nuevos mecanismos de perforación, diferentes de los habituales para la prospección en materia de petróleo. Los chinos creen que en esta cuenca del Tarim, donde se ubica el desierto de Taklamakán, puede albergar grandes reservas de petróleo y gas natural.
Otro de los grandes desafíos para los científicos y técnicos lo representa el propio desierto de dunas. Tiene una amplitud térmica de 60 grados. Quienes trabajan allí tendrán que soportar ahora que llega el verano hasta 40° Celsius y en invierno la temperatura bajará hasta los 20° Celsius bajo cero.