"Es una comunidad común, con gente completamente común, declaró conmovida, Anne Sand, la alcaldesa de Kongsberg en Noruega. Uno de los habitantes de esa ciudad se salió de la norma: tomó un arco y mató a cinco personas a flechazos.
"Es una comunidad común, con gente completamente común, declaró conmovida, Anne Sand, la alcaldesa de Kongsberg en Noruega. Uno de los habitantes de esa ciudad se salió de la norma: tomó un arco y mató a cinco personas a flechazos.
El ataque se desarrolló en varios puntos de una ciudad con apenas 28.000 habitantes, en el sur de Noruega a 70 kilómetros de la capital, Oslo. La policía demoró 37 minutos en poder capturar al atacante.
El jefe de la policía regional, Ole Saeverud confirmó que se trata de un ciudadano dinamarqués de 37 años. Vive en esa ciudad noruega (Konsberg) desde hace varios años. poco después, los medios averiguaron de quien se trata: Espen Andersen Bråthen.
El detenido estuvo durante la noche en un interrogatorio que duró al menos 3 horas. Su abogado dijo a los periodistas que había colaborado con la investigación.
Pero dieron a conocer una información que reavivó el debate sobre los servicios de inteligencia.
Cuando este danés de 37 años cambió su modo de vida, no pasó desapercibido para las autoridades en una comunidad tan pequeña. Se convirtió al islamismo. Esto activó las alarmas de los servicios de inteligencia noruegos (PST). Tomaron contacto con él en varias oportunidades - según contaron las autoridades policiales - ante el temor de que convertido al islamismo, pudiera radicalizarse. Incluso, hubo un seguimiento por un equipo de psicólogos y psiquiátricos, pero no se produjo ningún informe que pudiera alertar sobre esta tragedia.
Con el correr de las horas, apareció otro dato perturbador. Amenazó de muerte a su padre y por esa razón, pesaba sobre él una orden de restricción. No podía acercarse a la casa de su padre ni verlo en la vía pública.
Además sus registros laborales arrojaron otra novedad: No ha trabajado desde principios de la década de 2000.
Pese a esta "detección temprana" de un posible "sospechoso", aparentemente, los servicios secretos se limitaron a contactos periódicos pero jamás analizaron un posible ataque contra civiles de esta manera: con arco y flechas.
También se sabe que no solo utilizó esa curiosa arma para asesinar a 5 personas, cuatro mujeres y un hombre. Cuando la policía lo detuvo portaba otro tipo de armas, además del arco y las flechas.
El atacante caminó por un radio extenso en el centro de la ciudad. Finalmente, se detuvo en un supermercado "Coop Extra". Tomo su arco y atacó a varios de los clientes en ese lugar. Entre ellos, hirió a un policía, fuera de servicio, que se encontraba haciendo compras.
Otras personas llamaron de urgencia a la policía. Cuando llegaron realizaron un cerco en la zona, pero el asesino logró escapar. Finalmente, lograron atraparlo tras una persecución de casi 40 minutos.
Episodios como este son extremádamente raros en Noruega. A tal punto, que la policía que comunmente se ve por las calles no lleva armamento. Solo lo hace grupos autorizados para acciones especiales.
Ante el ataque con arco y flechas, la jefatura regional ordenó que la policía se armara para salir a perseguir y detener al agresor.
En su raid, el asesino mató a 5 personas entre 50 y 70 años. Cuatro mujeres y un hombre.
Para rencontrar una situación similar hay que remontarse al 2011. En julio de ese año, Anders Behring Breivik, un radical de derecha asesino a 77 jóvenes y niños que participaban de un campamento del partido Laborista. Fue detenido y sentenciado a 21 años de cárcel. Pero al vincular ambos ataques, se demuestra una vez más que los extremos se tocan. Behring Brievik, dijo que actuó para eliminar la "ola musulmana" que permitía el gobierno Noruego al acoger refugiados de países de medio Oriente.
Esta vez el asesino es oriundo de Dinamarca, convertido al islamismo.