"La República Islámica de Irán acepta la completa, inmediata y segura apertura del estrecho de Ormuz. Yo acepto suspender el ataque y bombardeo a Irán por un período de 14 días", dijo Donald Trump a través de la red social Truth.
A 90 minutos de que se cumpliera el plazo del ultimátum, el presidente Trump anunció la decisión de un alto el fuego por 15 días. Washington y Teherán mostraron ese acuerdo como un triunfo propio. La discusión sobre el control y circulación por el estrecho de Ormuz sigue siendo la clave.
"La República Islámica de Irán acepta la completa, inmediata y segura apertura del estrecho de Ormuz. Yo acepto suspender el ataque y bombardeo a Irán por un período de 14 días", dijo Donald Trump a través de la red social Truth.
Al mismo tiempo, el canciller iraní dijo en un comunicado que con el acuerdo alcanzado, "por un período de dos semanas, el pasaje seguro a través del estrecho de Ormuz será posible vía la coordinación de las Fuerzas Armadas Iraníes y la consideración de limitaciones técnicas".
Es decir, para Trump el estrecho se abrirá otra vez al paso del 20% del petróleo que circula por el mar a diario. En cambio, para Irán, sólo será posible la navegación con la "supervisión" de ese país. Entonces, ¿quién resultó ganador del acuerdo anunciado entre ambos países?
La Casa Blanca no ha especificado hasta el momento los 10 puntos entregados por Irán a 90 minutos de vencerse el ultimátum. Pero desde Teherán dicen que entre los puntos que figuran hay uno que habla de la "supuesta ventaja o situación de poder" en beneficio de Teherán.
Ahora comienza lo importante. Son catorce días de negociación. Este viernes sería el primer contacto personal entre ambos países. Como siempre, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el yerno de Trump, Jared Kushner. Por Irán, es una incógnita. Pero cuando sepamos quienes van, será un buen momento para conocer las "autoridades confiables" de las que suele hablar Donald Trump.
Ambos bandos en disputa presentaron la tregua como un triunfo propio. Donald Trump tomó la anunciada apertura del estrecho de Ormuz como una concesión de Irán. Por el contrario, Teherán dejó por escrito que el paso por el estrecho será con el aval de sus fuerzas armadas y sujeto a la operatividad de la vía. En otras palabras, ambos se ven como ganadores porque mantendrán el control sobre el paso estratégico por el que circula el 20% del petróleo mundial.
En concreto, se espera que el viernes comiencen las conversaciones formales entre las partes, con mediación pakistaní, para discutir los 10 puntos que Irán ofreció a la Casa Blanca.
En medio del frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, Teherán presentó una propuesta de paz de 10 puntos que fija sus condiciones para avanzar hacia una desescalada más amplia en Medio Oriente. El documento, difundido por medios iraníes -y no por Washington-, plantea varios elementos que serán más que molestos para Donald Trump, tras su serie encadenada de insultos, amenazas y anuncios de victorias difíciles de comprobar.
El plan iraní combina reclamos militares, políticos, nucleares y económicos, y deja en claro que el objetivo de Teherán no es sólo frenar los ataques inmediatos, sino también redefinir el equilibrio de poder en la región. Entre los puntos centrales aparece el cese total de cualquier agresión contra Irán y contra los grupos aliados de la llamada “resistencia”, una fórmula que incluye a actores armados respaldados por la República Islámica. Es decir, mantener el poder de fuego de Irán y de los “proxis” con los que Israel combate desde el 7 de octubre de 2023.
Otro de los ejes más sensibles es la exigencia de una retirada de las fuerzas de combate de Estados Unidos de la región y la prohibición de usar bases militares estadounidenses para lanzar ataques contra territorio iraní.
Es una de las demandas más complejas de esta tregua y, al mismo tiempo, una de las más delicadas para el comercio mundial: la imposición de un tránsito diario limitado por el estrecho de Ormuz durante dos semanas, bajo reglas de seguridad y supervisión definidas por Irán.
En el plano económico, Teherán reclama el levantamiento total de las sanciones -incluidas las de la ONU- y, además, una compensación por los daños sufridos, mediante la creación de un fondo de inversión y asistencia financiera. Es decir, no solo busca alivio económico, sino también una reparación concreta tras el conflicto.
Este es otro de los puntos más sensibles, no sólo para Estados Unidos. El tema también preocupa a Israel. El gobierno iraní plantea un doble mensaje: por un lado, promete no fabricar armas nucleares; por el otro, exige que Washington reconozca su derecho a enriquecer uranio, aunque deja abierta la negociación sobre el nivel permitido.
También reclama el fin de las resoluciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y del Consejo de Seguridad de la ONU, y que todo eventual acuerdo quede respaldado por una resolución oficial de Naciones Unidas.
El plan, en definitiva, muestra que Irán no propone solo una pausa militar, sino una reestructuración diplomática integral. Ahora, la gran incógnita es si Washington aceptará negociar bajo esas condiciones o si la tregua de dos semanas será apenas un paréntesis antes de una nueva escalada.
Trump habló de una civilización que desaparecería para siempre. El motivo: no abrir el paso de Ormuz. A 90 minutos de la hora límite, llegó la tregua. ¿Cuál es hoy la situación en ese punto caliente del mundo? El estrecho de Ormuz puede abrirse, pero bajo la supervisión de Irán. Entonces, ¿qué cambió?